Quedará el latido de las palabras, cuando nos hayamos ido.
Quedarán el sentido, el ritmo y la tristeza. Quedará el poema.
Sólo habrá desaparecido el espejismo.
Quedarán el sentido, el ritmo y la tristeza. Quedará el poema.
Sólo habrá desaparecido el espejismo.

Muy bueno, Magnus!
ResponderEliminarMuchas gracias, Ignacio. Me alegra que te guste.
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