Traigo aquí esta portada de la revista TIME del 13 de junio de 1938 porque es una pieza importante de mi novela “No todos moriréis”. En ella aparecen el famoso aviador estadounidense Charles Lindbergh y el investigador francés y Premio Nobel de Medicina Alexis Carrel. El aparato junto al que se encuentran es la famosa “bomba de perfusión” que desarrollaron entre los dos y que contribuyó a la prehistoria de lo que posteriormente serían los trasplantes de órganos. Alexis Carrel, que era un médico positivista y agnóstico, se convirtió al catolicismo después de ser testigo de un milagro en Lourdes. Lindbergh acudió a él para consultarle sobre la enfermedad de una cuñada suya, y llegaron a hacerse grandes amigos y colaboradores en la búsqueda de una máquina que hiciera posible el mantenimiento indefinido de la vida. Carrel fue también el autor de un best-seller: “Man, the unknown” (en 1936 fue el libro de no-ficción más vendido en USA, el de ficción fue “Lo que el viento se llevó”). Un libro en el que detallaba su visión de una nueva y utópica sociedad de personas sanas. Dos vidas de leyenda con una sola obsesión: la inmortalidad.

De lo más curioso y detalle a tener en cuenta.
ResponderEliminarPues sí, Menchu, la verdad es que documentándome para la novela fui encontrando un montón de datos increíbles e inesperados. Espero que el resultado final de la ficción esté a la altura de la realidad.
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