miércoles, 13 de junio de 2012

Cinco preguntas impertinentes a: Menchu Garcerán.


  Nuestras Cinco Preguntas Impertinentes de hoy van dirigidas a Menchu Garcerán, escritora de novela romántica de suspense, que desde su primer libro publicado, "El viaje del presidente", ha regresado a las librerías con "La fórmula deseada" (V Premio "Terciopelo" de novela romántica) e "Infiltrada". En sus novelas mezcla las historias de amor con tramas de misterio de ambientación contemporánea. Allá vamos.

1. Según la Wikipedia, Menchu Garcerán es una escritora de “novela romántica de suspense”. ¿Piensas que la novela romántica es un poco la “parienta pobre” de los géneros novelísticos?
Estoy segura de que lo es. Cuando algunas personas oyen que escribes romántica, su mirada lo dice todo. Se encuentran muchas sonrisitas condescendientes cuando lo dices. Es como si romanticismo y calidad estuvieran reñidos. Lo gracioso es que nadie lee novela romántica pero es uno de los géneros que más se vende. No entiendo por qué escribir o leer una historia de amor te cataloga como alguien de segunda clase. ¿De qué tratan Anna Karenina o Madame Bovary? ¿O la dama de las camelias? La verdad es que en su tiempo tuvieron sus detractores pero ahora se las define como grandes obras. Quizá lo que las diferencie de la novela romántica actual, siempre que no pertenezca al subgénero sentimental, es que las de ahora terminan bien. ¿Por qué una historia de amor para ser “buena” tiene que terminar mal?

2. “El viaje del presidente” (2010), “La fórmula deseada” (2011) e “Infiltrada” (2011) son tus tres novelas independientes publicadas hasta la fecha. Si uno se fija en las fechas, empezaste tarde a publicar libros, pero luego publicaste tres en dos años. A cualquier escritor novel le gustaría saber: ¿dónde está el secreto?
Sí que empecé tarde. Nunca me había planteado publicar hasta que las lectoras de un foro me animaron. ¿Secreto? No creo que lo haya. Hay mucho trabajo detrás y mucho tesón. Después, las circunstancias hicieron el resto. Mandé “El viaje del presidente” e “Infiltrada” a la editorial El Maquinista y tres meses después dijeron que las quería publicar. Ese mismo año, antes de que saliera ninguna, presenté “La fórmula deseada” al premio Terciopelo y cinco días después de la presentación en sociedad de “El viaje del presidente” me llamaron para decirme que había ganado el premio. La publicaron en mayo siguiente. Sin embargo este año, 2012 no sale ninguna. “Infiltrada” salió a finales del 2011.Escribir lleva su tiempo y no puede hacerse con prisa. Casi seguro que la siguiente saldrá en 2013.

3. Al mezclar en tus novelas la historia romántica con la trama de suspense, tienes que “jugar” en dos campos a la vez. ¿Has sentido, escribiendo, que la novela se te iba desequilibrando en una dirección (la historia de amor o el misterio) y has tenido que reconducirla, o te resulta fácil y natural combinar ambas?
En una novela nada ocurre por casualidad y “jugar” en dos campos es complicado. Como dices, hay veces que la historia se desequilibra y hay que reconducirla. Conseguir el equilibrio es difícil y no sé si lo he conseguido del todo. Espero que sí.

4. Tu novela “El viaje del presidente” fue reseñada hace unos meses en este blog. Ya entonces resultó extraño que un hombre leyera (y comentara) una novela romántica. ¿Es el lector masculino la asignatura pendiente del género romántico, o se puede llegar a ser una Corín Tellado sin necesidad de echar mano de ese público?
  El otro día, un compañero de trabajo me dijo: “No sabía que escribías” yo le contesté que sí, que escribía novela romántica y me preparé para el típico comentario, pero su respuesta fue “Pues esas son las que a mí me gustan” Es el primer hombre que reconoce, delante de mí, sin rubor alguno que prefiere leer novelas de este género. No sé por qué los lectores masculinos piensan que las historias de amor son esas “novelitas cursis que leen las mujeres” No me gusta generalizar pero si hay un gran número que piensa eso. No creo que fueran muchos los hombres que leyeron a Corín Tellado y ella publicó 4.000 títulos. Lo que sí me gustaría es que los hombres abrieran su mente y leyeran algo de este género. Lo mismo se abría para ellos un nuevo campo por explorar. Todo lo que he dicho no quiere decir que los hombres, en general, no lean romántica, me consta que los hay y a algunos los conozco personalmente.

5. Y para terminar, una curiosidad insana: el género romántico es un campo reservado también a las escritoras, que incluso os habéis agrupado en torno a ADARDE. ¿Os sentís por ello un grupo especial, al margen de los vericuetos literarios del resto de autores?
   No creo que el género romántico esté reservado a autoras únicamente, de hecho Nicolas Sparcks (El diario de Noa) y Federico Moccia (Perdona si te llamo amor) tienen mucho éxito en este género, de hecho alguna de sus novelas se han llevado al cine. En España, no hay ninguno, que se sepa, pero no es un coto reservado a mujeres. Con respecto a ADARDE puedo decirte que la asociación surgió con el propósito de defender y promocionar la novela romántica, precisamente por lo que comentábamos que era la “pariente pobre”. En ningún momento, yo por lo menos, siento que estoy al margen de los vericuetos literarios del resto de autores. Creo que el “problema” es empeñarnos en clasificar a los escritores por el género que escriben. Me parece injusto, porque cuando alguien se pone delante del primer folio en blanco y dedica horas, meses y años de su vida a completar una novela, se merece todo el respeto del mundo independientemente de si el resultado es un ensayo, una novela negra o una novela histórica.

- Muchísimas gracias por tus respuestas, Menchu. Un saludo muy cordial.
- Muchísimas gracias a ti por contar conmigo y acordarte de la novela romántica. Un beso para ti y los lectores de tu blog.


martes, 5 de junio de 2012

¿Editoriales o autopublicación? He ahí el dilema.



En los tiempos tan cambiantes que vivimos, cuando una industria como la editorial tiene ante sí la irrupción del libro digital, y por otro lado la crisis económica, los caminos de un libro en busca de sus lectores ya no están tan claros como antaño.
   Con la edición tradicional, el autor enviaba sus manuscritos a las editoriales (o a los agentes) como un primer paso a la hora de entrar en el engranaje de la publicación. El libro era sometido entonces a un proceso selectivo en el que superados los correspondientes rechazos, movidos los hilos pertinentes (quien los pudiera mover), y tras las oportunas correcciones y reelaboraciones, la obra acababa en la imprenta y empezaba un nuevo viaje de presentaciones, publicidad, entrevistas y lucha por los puestos en los escaparates y en las estanterías de los lectores. Y si la novela en cuestión tenía éxito y le merecía económicamente la pena a las empresas editoriales, el autor quedaba apuntado para una nueva oportunidad. Si no, vuelta a la casilla uno.
    Solía suceder que algunos escritores no tenían la paciencia, la suerte o la calidad para superar estas pruebas y veían a la niña de sus ojos envejecer en un cajón sin que nadie se interesara por ella. Ante eso, existía una segunda opción: que el propio autor realizase, a su manera, todos los pasos anteriores. Corregir, maquetar, diseñar la portada, etc. antes de llevarlo a la imprenta; y presentarlo en sociedad, pasearlo por las librerías, hacer las cuentas de ingresos y gastos, etc. una vez que el libro estaba en la calle. “Vanity publishing” (publicación por vanidad), lo llaman los anglosajones. Los lectores rara vez se interesaban por algo que no había seguido los patrones normales de publicación. Tradicionalmente, se ha considerado una forma (relativamente cara) de satisfacer el ego literario de ciertos autores, incapaces de abrirse paso en el mundo editorial con su obra.
  Hoy, con Amazon, todo esto ha cambiado. El empresario y escritor John Locke lo ha señalado claramente: reconoce que no escribe demasiado bien, y sin embargo, ha sabido vender su producto. Más de un millón de copias de sus libros en formato digital, a 0’99 dólares la pieza. Es lo que tiene la publicación para Kindle: facilidad y rapidez, enorme mercado potencial, y además, el precio. “Los que venden sus novelas a 10 dólares son los que tienen que demostrar que su libro es diez veces mejor que el mío”. Así que los lectores-clientes le han dado la razón. “Cuando puse mi dinero en mi propia empresa de seguros, nadie lo consideró una “inversión por vanidad”. El sector editorial es el único en el que está mal visto ponerte por tu cuenta”. De modo que hasta el Chicago Tribune ha tenido que cambiar su política de 164 años y reseñar a un autor, como Locke, que se ha publicado a sí mismo.
    ¿Terminará por desaparecer el estigma asociado a la autopublicación? ¿Llegará a ser la publicación por cuenta propia en Amazon un primer paso hacia el papel, una especie de “noviciado” editorial? Ese ha sido el caso de algunos de los miembros de la Generación Kindle, a los que Ediciones B ha puesto en la calle en papel tras el éxito digital de sus obras, como un nuevo sistema de acceso a la publicación clásica. El momento histórico es interesante. No se lo pierdan.