sábado, 20 de agosto de 2011

William Jonas Barkley, al descubierto


        Noticia de interés para todos aquellos que han buscado (sin éxito, evidentemente) alguna obra de William Jonas Barkley por las bibliotecas o por Google: Magnus Ingaldsen en persona acaba de confesar la impostura. Incapaz de hacer valer sus pensamientos por él mismo, inventó el personaje de Barkley, una ficción dentro de otra ficción: un escritor agudo, irónico, inteligente, algo que él mismo nunca podrá llegar a ser. William Barkley no existe, o nunca existió, o existe como Magnus Ingaldsen (que tampoco existe), o quizá vive en sus lectores, como el resto de autores antiguos. No lo sabremos a ciencia cierta. Para solicitar el perdón de sus seguidores por este juego de identidades sin sentido, aquí van las últimas citas de tan evanescente autor:

"Si no entiende mis silencios, dudo que pueda entender mis palabras..."

"La conducta de los niños es un cinco por ciento herencia, un cinco por ciento educación, y un noventa por ciento lo que les da la gana".

"A mis lectores les tengo mucho respeto. Mi mujer me lee gratis, y lo hace por puro amor. Pero ellos pagan por mis libros, sin conocerme de nada. Los lectores, de alguna manera, me han hecho lo que soy".

"Llega una edad en que eres demasiado viejo para empezar ciertas cosas, y demasiado joven para abandonar otras. La sabiduría consiste en saber cuáles pertenecen a cada categoría".

"Lo de ser escritor no me viene de familia. Mis padres consideraban que inventar historias era un modo como cualquier otro de vivir del engaño. Ellos querían que fuera un hombre decente".

"Hay que abrir muchas ostras para encontrar una perla. Como hay que leer muchos libros para encontrar una obra maestra. Pero no desprecio el resto; como las ostras sin perla, en cierto modo son comestibles". 

"Los libros no me han hecho más listo. Pero me han descubierto lo ignorante que soy".

"Si he de ser sincero, las mejores páginas del libro de mi vida las ha escrito mi mujer. Yo, si acaso, sólo alcanzo a redactar prólogos y epílogos."

"Para quien lleva el veneno de la literatura en la sangre, la realidad está llena de pistas que le apuntan hacia una historia de ficción".

"La lechuza de la sabiduría emprende el vuelo al atardecer; pero las Musas de la literatura emprenden el vuelo cuando les da la gana". 

"Paradójicamente, la adversidad alimenta la imaginación. Si la vida fuera perfecta, no echaríamos de menos la literatura".

"Los escritores somos una raza insaciable: incluso después de haber muerto, continuamos compitiendo por los lectores".

"Ya que me lo pregunta, moriría por un ideal. Idealmente, esto es".

"Mi biblioteca es un almacén de sueños. Por eso procuro tenerla siempre bien surtida".

"La libertad sin libros... vale lo mismo que un cheque sin fondos".

Otras entradas con citas de Barkley (por si alguien ha llegado tarde):
Entrada 1,  Entrada 2, Entrada 3

domingo, 14 de agosto de 2011

Escribir en equipo, ¿tema tabú?


  A raíz de unos comentarios en mi muro de Facebook, me he planteado el tema de los “negros” y el concepto de “autor” en literatura. Quizá sea en los libros donde la autoría va más asociada a la individualidad: el escritor es el que escribe, y punto. El AUTOR. Por ello, en los peldaños más bajos de la carrera de novelista, la autoedición consiste precisamente en que el autor también es editor, publicista y hasta librero de su propia obra. Lo único que no hace es imprimirla. En cambio, el verdadero escritor sólo escribe (si acaso presenta y firma sus libros, y accede a charlas y entrevistas), pues en eso precisamente consiste su arte y su don.
     No sucede así en otras artes. El cine, por ejemplo. En una película de James Cameron, los créditos pueden alcanzar a varios centenares de personas. O en un edificio de Norman Foster, desde su equipo de arquitectos hasta el último albañil se pueden considerar de alguna manera “autores”. El creador es el eslabon más alto, cuya sola firma “vende”, y que actúa a la vez como una especie de esbozador creativo y de control de calidad.
   En literatura, en cambio, ese tema es “tabú”. Aunque todo el mundo sabe que tras algunos nombres famosos hay en realidad un equipo de escritores, unos “negros” que dan forma literaria a una idea. El autor pone esa idea, revisa el producto final, y aparece en la publicidad que lo vende, firma de libros incluida. Los “negros” cobran y callan. No salen en los títulos de crédito (ya es mucho que salgan los traductores en las obras de otros idiomas) ni en los programas de literatura. ¿Es justo? ¿Por qué está mal visto que la actividad literaria sea un trabajo de equipo?

martes, 9 de agosto de 2011

El misterio de los "long sellers"


  Si bien vender muchos libros es la finalidad última (confesada o no) de todo escritor, la realidad es que el tiempo de vida útil de una novela para alcanzar el máximo de ventas es de tan sólo un mes. Publicidad, lanzamiento, presentaciones, librerías… y al almacén. Y vuelta a empezar el ciclo. Si lo consigues, bien. Si no se llega al éxito, aunque sea por circunstancias de oportunidad, fallos en el lanzamiento, etc. no hay segunda oportunidad. Los libros son producto de temporada, como las hortalizas y las frutas. Algunos duran menos en el escaparate que algunas revistas, para desesperación de sus autores, que siempre sueñan con que el hijo de sus esfuerzos se quede a vivir para siempre en la vitrina principal de las librerías.
   Pero varios escritores lo han conseguido: en la lista de libros más vendidos de todos los tiempos hay algunos que acumulan edición tras edición, y que no parecen pasar de moda: “El nombre de la rosa”, “Los pilares de la tierra”, “El señor de los anillos”, “Lo que el viento se llevó”… Novelas que siguen vendiéndose año tras año, y que son la envidia del resto de colegas, que sueñan con tener un “long-seller” – o más; Ken Follett, por ejemplo, lo sigue intentando- en su curriculum.
   ¿Cuál es el secreto de un “long-seller”? Buena pregunta. En un mundo de literatura “de usar y tirar”, conseguir un superventas en cada temporada es un logro al alcance sólo de unos pocos. La permanencia en el mercado año tras año es otra cosa muy diferente, un misterio por desvelar. Se admiten sugerencias.