Poco a poco, sin hacer mucho ruido, el nuevo medio iba ganando terreno. En 1961, se suprimió el impuesto de lujo y al año siguiente se permitió venderlos a plazos. Existía un importante mercado de alquiler y los teleclubs se extendían por todo el país (gestionados en su mayoría, curiosamente, por los párrocos.) Para los que no son tan mayores, explico brevemente lo que era un “teleclub”. A mediados de los 60, el Ministerio de Educación (¡vaya!), dirigido entonces por D. Manuel Fraga (¡caramba!), creó una Red Nacional de Teleclubs. A tal efecto, cualquier pueblo que lo solicitara, tras crear una asociación responsable de su funcionamiento, recibía un televisor gratuitamente; los vecinos ponían una casa o local donde instalarlo, (en muchas ocasiones, en salones parroquiales (¡cáspita!), los únicos locales sociales que existían) y de este modo la televisión –muchos pensaban que con ella también la civilización- había llegado al pueblo. Es verdad que en muchas aldeas de la España profunda, la televisión se convirtió en una ventana abierta al mundo, y el teleclub fue el lugar donde miles de personas vieron por primera vez un partido de fútbol, o una obra de teatro. Generalmente, en el local del teleclub se ubicaba también una pequeña biblioteca, imagino que para hacer buena la frase de Groucho Marx, que decía: “Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro.” En gran cantidad de estos pequeños pueblos, además, no se llegaba por carretera, por lo que los televisores llegaban a menudo en carros o a lomos de un caballo o de un burro (¡repámpanos!).
En esos años 60, el televisor era todavía un armatoste y la programación, en blanco y negro, se vería ampliada con un nuevo canal, el “UHF”, que empezaba la emisión a las 8 de la tarde y se prolongaba hasta la media noche. Por aquel entonces, todavía la televisión estaba lejos de convertirse en una prioridad: en 1966 (o sea, 10 años después de su puesta en marcha oficial), ocupaba el séptimo lugar entre los deseos de posesión de bienes de consumo de los españoles, por detrás de la radio, el agua caliente, la nevera eléctrica, la máquina de coser o la lavadora, y por delante del coche o la moto. En mi familia, el televisor apareció en el hogar en 1969, y creo recordar que las seis cosas anteriores ya las teníamos. Mis padres no llegaron a tener coche, artículo que en nuestro caso sólo estuvo al alcance de la siguiente generación.
(Continuará)
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Recórcholis!!
ResponderEliminarTelevisores como artículos de lujo, de precios astronómicos, comprarlos a plazos, teles en blanco y negro, UHF... por un lado parece ciencia-ficción, y por el otro da la sensación de que estés mostrándonos imágenes de un pasado muy remoto. Pero yo no tengo aún los 40 y me crié con la tele en blanco y negro ¿recuerdas que había una especie de papel film de colores que ponían pegado a la pantalla para crear la ilusión de color?, las antenas de cuernos, el uacheefe, los rombos en la esquina superior derecha y el botón de ruedecilla para subir el volúmen. Ayer, amigos, aunque cueste creerlo!
Nostalgia.....
ue tiempos aquellos cuando mi madre nos llevaba a mis hermanas Esther y Pilar y a mi a casa de los llalos ( abuelos paternos) que tenian una casoplon en la calle San Onofre a la espalda de la Gran via de Madrid. Ellos vivian muy bien y tenian una television en blanco y negro donde veiamos emocionadas las peliculas de Bonanza.
ResponderEliminarVeo que tenemos recuerdos y sensaciones parecidas. Nosotros subíamos a ver Bonanza a casa de la vecina del tercero (como cuento en la siguiente parte de la historia), y la tele ya iba empezando a engancharnos.
ResponderEliminarSí que se despiertan recuerdos y sensaciones parecidas. Mi primer recuerdo de la tele es una carrera de coches (de fórmula 1)No sé que año sería pero curiosamente aparece en una foto que me hizo mi padre y de fondo aparece la tele. Lo más antiguo que recuerdo es la apareición de los muñecos que nos mandaban a dormir. Eramos muy obedientes.
ResponderEliminarMis hermanas y yo nos íbamos a casa de una vecina para ver la televisión. Allí vi por primera y única vez una corrida de toros. Posteriormente, cuando había corridas, yo me íba con la hermanita pequeña y jugaba con ella. Estuvimos así hasta que tuvimos la primera televisión, era en blanco y negro, claro, y teniendo que levantarnos para subir o bajar el volumen y para cambiar de canal: de la "uno" al "uhf", qué recuerdos.
ResponderEliminarVeíamos "Perdidos en el espacio", "Viaje al fondo del mar", "Los invasores", series que me fascinaban y me aterraban a la vez. También recuerdo una serie llamada "Expreso a Petticoat"...o_O..., "La familia Adams", ah, y los primeros dibujos animados que ví provenían de Rusia, creo. No me gustaban nada, pero alucinaba mucho con ellos. Al final ponían "kiniec", y yo siempre me preguntaba qué querian decir aquello. Lo que ha llovido...
"koniec", baile de dedos, y qué queria decir aquello, no "que querian decir aquello", mi diccionario de palabros va en aumento por momentos, sí.
ResponderEliminarYo veía "Viaje al fondo del mar", "Embrujada", "Caravana", "El virginiano", "Mis adorables sobrinos", "Mi bella genio"... y los inigualables "Chiripitifláuticos", cuando su programa se llamaba todavía "Antena Infantil". Qué tiempos.
ResponderEliminarUfff, "Embrujada" y "Mibella Genio", mis favoritos ;)
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