domingo, 12 de junio de 2011

Dietrich Bonhoeffer: teólogo, conspirador y mártir.

(De interés para futuros lectores de “No todos moriréis”. Objeto de mi inacabada tesis doctoral, su figura teológica y personal es el punto de partida de uno de los hilos en la trama de la novela).
     Dietrich Bonhoeffer (1906-1945) fue un pastor protestante alemán y uno de los teólogos más importantes del siglo XX. Hijo de familia acomodada, estudió Teología en Tubinga y Berlín, hizo sus prácticas como pastor entre la comunidad luterana de lengua alemana en Barcelona (1929) y amplió estudios en Nueva York. Fue profesor en la Universidad de Berlín y ejerció su ministerio en la capital alemana. Opuesto al nazismo, ayudó a la formación de la Iglesia Confesante, no oficial, y dirigió un seminario ilegal en Finkenwalde.
    En 1939 se unió a un grupo clandestino de resistencia, a la vez que actuaba como agente doble al servicio de la Abwehr, comandada por el almirante Canaris. También participó en el llamado “Proyecto 7”, para ayudar a escapar a judíos hacia Suiza.
  En 1943 fue arrestado, acusado de participar en un complot para asesinar a Hitler, y pasó año y medio en la cárcel de Tegel. Allí escribió sus famosas “Cartas desde la prisión”. En octubre de 1944 fue trasladado de cárcel para ser interrogado, tras el fallido atentado del 20 de julio contra el Führer; en febrero de 1945 volvió a ser trasladado al campo de Buchenwald, y en abril al de Flossenburg. En este último campo, una corte marcial lo condenó a ser ahorcado, ejecución que tuvo lugar el día 9 de abril, dos semanas antes de la liberación del campo por parte de los aliados.
   Sus últimas palabras, recogidas por un compañero de prisión, el capitán inglés Payne Best, fueron: “Este es el fin; para mí, el principio de la vida”. 

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