miércoles, 22 de junio de 2011

Clases de escritores


 Mi innata afición por las clasificaciones me ha llevado a dividir a los escritores, fundamentalmente, en cuatro grupos:
A) Escritores clásicos: son los que aparecen en los libros de literatura, a los que han llegado por su dominio del lenguaje y/o por sus grandes historias (Homero, Cervantes, Dickens, Faulkner, etc., por citar sólo algunos). Varios de ellos han recibido el Premio Nobel.
B) Escritores malditos: escritores que crean un mundo tan personal que resulta hermético. Se consideran la vanguardia de la literatura y, si llegan al reconocimiento literario, rara vez es estando vivos. Son escritores incomprendidos. Entre ellos podemos citar a Baudelaire o a Poe; los verdaderos malditos siguen siendo unos desconocidos para el gran público.
C) Escritores superventas: su afán no suele ser escribir buena literatura, sino vender libros. Ruiz Zafón, Ken Follett, Stephen King, J. K. Rowling... serían algunos de los selectos miembros de este club. Aparecen más en las listas de las grandes fortunas que en los libros de literatura.
D) Escritores “normales”. Son la gran mayoría. Viven de otra actividad, como el resto de los mortales, pero peregrinan de editorial en editorial con sus originales, soñando (creen) con acabar perteneciendo al grupo de clásicos. Se consideran a sí mismos provisionalmente “malditos” –al menos, mientras no publiquen, de alguna manera lo son-, pero lo que en realidad quieren ser es “superventas”. Y el sueño más inconfesable de un escritor lo constituye lo que le ha sucedido al norteamericano John Locke: pasar de desconocido a superventas sin deberle nada a una editorial; un autopublicado. Lean su historia; si es usted un D, olvídese de llegar a B o de ser un A, cualquiera puede ser un C, estamos en el siglo XXI. 

11 comentarios:

  1. Una entrada genial.
    Magnus, eres fantástico.
    Me gustaría saber con cuál de los grupos te identificas.
    Yo no creo que seas "normal". Eres muy buen esritor.
    Por mi parte, creo que acabo de descubrir que quiero ser un D. Quiero decir que, según tu opinión, no se puede aspirar a ser un A y un B al mismo tiempo, ¿no?
    Lo cierto es que me siento afortunada de saber que mi prosa es capaz de llegar al corazón de algunas personas. Eso da una gran satisfacción. Pero ¿quién no desea poder vivir dedicándose exclusivamente a su pasión?

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  2. Yo he empezado por D, y pasar ser sincera me conformaría simplemente con ascender un nivel, el C. Del A y el B, me olvido, que tampoco soy tan ambiciosa, jejeje.

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  3. Muchas gracias por tus palabras, Bea. Yo no me puedo llamar propiamente escritor, en realidad. La vida del D no me apetece mucho, soy muy impaciente, no podría esperar seis meses a que una editorial o un agente me contestasen. Por eso he puesto el caso de John Locke. Estoy escribiendo una novela para pasar directamente al C (o quedarme donde estoy). En cuanto al A y el B, me sobra edad y me falta talento, qué le vamos a hacer...

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  4. No seré yo quien me clasifique, je,je. Un saludo.

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  5. Una interesante clasificación.
    Por mi parte, venero a los A, admiro y leo a los B y, ¡dejémonos de tonterías! aspiro a ser C, aunque hoy por hoy soy D y puedo darme con un canto en los dientes, jeje.
    Saludos

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  6. Realmente atinada tu clasificación. Deberían dar esto fotocopiado a todos los alumnos que se apuntan a clases de escritura. Un abrazo.

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  7. Una clasificación absolutamente necesaria. No sé en cuál de todas encajaremos, pero lo que está claro es que en estos momentos estamos de color verde-moco envidiando ligeramente al sujeto que ha vendido el millón de libros. Podría patentar la fórmula!!

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  8. releyendo mi comentario, veo que no escribí correctamente mi opción, y es que mi aspiración sería ser un A y un C. Me gustaría que se me recordara por mi gran dominio del lenguaje y por haber creado grandes historias, y además me gustaría vender esas historias por millones. Qué porras, amigos, aspiro a ser la J.K Rowling de la Literatura Fantástica Española. Y cuando acabe la Historia de Thèramon que tengo entre manos en este momento, querría ser como John Locke.
    Perdón por no haberme explicado correctamente en mi primer comentario, pero qué se puede esperar de una insomne que se decide a dar su opinión a las doce y pico de la noche... (sé que para muchos es una hora "normal", pero esta servidora se acuesta a las nueve y se levanta a las cinco de la mañana, así que la medianoche ya es una hora intempestiva para mí).

    Magnus, me debes un comentario en mi blog. Sólo porque me hará ilusión, no creas que voy a dejar de venir a visitarte y a darte la brasa si no te decides a dejar huella de tu paso en mi rinconcito.
    Besos

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  9. Genial la entrada, Magnus, aunque no me veo en ninguna de las clasificaciones, tal vez porque mis aspiraciones sean más modestas.
    Felicidades por el blog, está genial
    Marta Querol

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  10. Claro, todo esto tiene que ver al final con: ¿Y usted? ¿Porque escribe?
    Gabriel García Márquez dice que escribe "para que mis amigos me quieran más..."
    Yo escribo por la palabra empeñada a un niño (
    http://www.slideshare.net/fcerong/porque-escribo-no-te-des-por-vencido-ni-aun-vencido )
    ¿Y usted? Si escribe: ¿Porque escribe?

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