martes, 21 de junio de 2011

A vueltas con "Rayuela"


    Leí “Rayuela” con 16 años, regalo de una tía mía que por entonces leía mucho a Vargas Llosa y el boom latinoamericano y esas cosas. En aquellos tiempos yo ya era un aficionado a los libros, pero los usaba siempre de la misma forma: abría el volumen, me metía en la historia, la disfrutaba más o menos, y salía de ella con la palabra “FIN”. Hasta que cogí “Rayuela”. Para empezar, la novela se podía leer de varias formas: alterando el orden de los capítulos, saltando de uno a otro, prescindiendo de algunos… Me atrapó su lenguaje y su forma de “literaturizar” el jazz, pero también el modo en que por primera vez un libro jugaba conmigo, me zarandeaba, me obligaba a pensar… Esa mezcla de ficción y filosofía, de música y búsqueda, de bohemia y amistad, de texto y significados, me persiguió durante mucho tiempo, y consiguió que después todas las novelas que leía me parecieran planas y sin profundidad.
   Tardé tiempo en volverme a interesar por una historia clásica (de “Rayuela”, y sin salir de Cortázar, pasé a los cuentos, y de allí a Onetti – creo que fue el “Chacal” de Forsyth el que me volvió al redil de la diversión por la diversión), pero nunca olvidé lo que debía a esta novela. “Rayuela” ha ocupado siempre un lugar de honor en mi biblioteca, y aunque comprendo a los que no les gusta o no han podido terminar de leerla, es sin duda uno de los libros que yo me llevaría a la famosa isla desierta.

3 comentarios:

  1. Gustavo Adolfo Garrido21 de junio de 2011 a las 11:29

    Es cierto. Fue un experimento que salió bien. Con ella aprendí lo que es 'ritmo' en literatura. Luego vinieron 'Los premios', 'El libro de Manuel', los Cronopios, etc..., y no olvido su excelente traducción de los cuentos de Poe.

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  2. Excelente reseña de una Novela que nos ha marcado a todos aquellos que aspiramos a escribir bien y con alguna novedad! Ciertamente un texto de gran inspiración y una lectura obligada por siempre!

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  3. ¡Ah!, esa Maga... ¡Qué personaje!

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