domingo, 24 de febrero de 2013

Filosofía y felicidad



   Tradicionalmente se ha sostenido que tomarse un acontecimiento o situación “con filosofía” equivale a colocar las cosas en una perspectiva diferente, distanciarnos de ellas y por tanto, no dejar que nos afecten demasiado. En ese sentido, el de ver la realidad con otros ojos, la filosofía puede ayudarnos a relativizar lo doloroso y negativo y, en cierta manera, acercarnos a la felicidad. Pero, ¿es esto realmente así?

   La filosofía como terapia vital no es algo nuevo en la historia, pero sin duda uno de los que más ha contribuido a su popularización reciente ha sido el filósofo y escritor canadiense Lou Marinoff. Su libro “Más Platón y menos Prozac” ha sido traducido a 23 idiomas y se calcula que ha vendido más de diez millones de ejemplares. A éste han seguido otros, como “Pregúntale a Platón” o “El ABC de la felicidad”, que abundan en el concepto de que la filosofía es, o puede ser, la solución a nuestros problemas vitales. Es verdad que el tema de la felicidad está ciertamente presente en los planteamientos éticos de muchos filósofos, pero tal vez no lo esté tanto en la propia práctica filosófica.

   La filosofía, por definición, es una búsqueda. Y las búsquedas tienen finales felices y finales trágicos. Han existido filósofos alegres, como también los ha habido amargados, violentos e incluso suicidas. Tenían en común la búsqueda de la sabiduría, no el descubrimiento de la felicidad.

   Filosofar es, en el fondo, una tarea agónica, contradictoria, una pasión por plantear las preguntas más radicales. De tal forma que la búsqueda de la verdad puede llegar a ofuscar cualquier otro planteamiento vital. Tomemos, por ejemplo, el “Dios de los filósofos”, un concepto que se atraviesa buena parte del pensamiento occidental. Para Platón, el Demiurgo era un mero artesano, ordenando el mundo conforme a las ideas eternas y preexistentes; para Aristóteles, Dios es un ser necesario, inmóvil, inmaterial, acto puro, pensamiento, causa primera… concepción que más tarde Santo Tomás intentaría conjugar con las características del Dios cristiano en sus famosas cinco vías. Para Descartes, Dios sería un gran relojero universal que pone en marcha el mundo y sus leyes, y se desentiende de él. Hume y los empiristas lo eliminaron de lo cognoscible por su falta de características experimentables, camino que también siguió Kant (aunque éste lo rescatara como postulado de la razón práctica). Feuerbach lo consideró una mera proyección alienante del ser humano y sus cualidades, que Marx bajó del plano ideal al material, como ilusión de los explotados. Nietzsche lo combatió con fuerza; “Dios ha muerto”, como queriendo señalar definitivamente el fin del tema para la filosofía. Pero el tema, como tantos otros de la metafísica, vuelve a surgir una y otra vez. Si Richard Dawkins escribía un libro titulado “El espejismo de Dios” y Christopher Hitchens otro titulado "Dios no existe", donde volvían –una vez más- a querer dejar el asunto como zanjado, el filósofo británico Anthony Flew (autor, entre otros, de libros titulados “Dios y filosofía” y “La presunción de ateísmo”, donde defendía un ateísmo militante) publicó en 2007 una retractación de título sencillo: “Dios existe”
   
   Y lo que sucede con Dios le ocurre a casi cualquier otro concepto filosófico: el alma, la razón, el libre albedrío o la ética. Filosofar es participar en una discusión constante, recogiendo y enriqueciendo argumentos mil veces trillados, debatiendo y repensando, refutando y convenciendo. Se puede tomar distancia con todo y tomarnos la vida “con filosofía”; lo que no podemos tomarnos nunca con filosofía es la propia filosofía.

sábado, 9 de febrero de 2013

Los comentarios de los lectores en Amazon



   Una de las características que ha ayudado a que Amazon se haya hecho con el liderato de las librerías virtuales en todo el mundo es su sistema de comentarios. El hecho de que cualquiera pueda dejar su opinión sobre el libro que acaba de leer, a la vez que lo valora de una a cinco estrellas, es, a priori, un sistema poderoso y democrático de recomendaciones literarias.

   ¿Sus inconvenientes? Sin duda, la posibilidad de que los comentarios positivos estén guiados más por la amistad o la simpatía cono el autor (o incluso realizados por el mismo autor, con seudónimo) que por los méritos literarios de la obra. Del mismo modo, cabe la posibilidad de que las envidias y rencillas entre escritores se lleven también a este terreno. La obra, pues, está más expuesta que nunca a este particular "boca-oreja" global. 

   En mi caso particular, entre los lectores y comentaristas de "No todos moriréis" hay algunos amigos, qué duda cabe; aunque lo cierto es a que todos aquellos que se han tomado el trabajo de bajarse la novela, leerla y comentarla en Amazon los puedo considerar de alguna manera amigos. Aquí están todos sus comentarios. Con mi más sincero agradecimiento a cada uno de ellos.

C. Santos: "Excelente thriller con un ritmo que no decae en  ningún momento. Un libro de los que no puedes parar de leer. Muy recomendable".

José Antonio Carbonell: "La novela contiene todos los ingredientes capaces de atrapar el interés de cualquier lector, incluidos los más exigentes".

Hazard:  “Es sencillamente una obra perfecta”.

Galaxia Perdida:  “Una prodigiosa trama de intriga y suspense”.

Carlos A.M.:  “Fantástica obra”.

Carmen Maestro:  “No es un libro más, te conquista y te hace reflexionar”.

Mercedes Pinto Maldonado:  “Un libro para disfrutar: buena trama, intriga y estupenda pluma, te seduce de principio a fin. Lo recomiendo sin reservas.”

Fernando Gamboa González:  “Una gran novela que recomiendo encarecidamente”.

Manuela:  “Impresionantemente buena. (…) Me gustaría poner diez estrellas, pero no me dejan.”

Mario Nohales: “Un libro que engancha desde sus primeras páginas”.

Tony Maikel:  “Bien escrito, entretiene, engancha (…) ¿A qué esperas? Leelo ya."

Celso Jiménez:  “La historia se merece que hagan una peli sobre ella, por su intensidad e inteligencia”.

Santi:  “Es una novela que engancha desde las primeras páginas. Bien narrada, personajes bien definidos... en absoluto parece la primera novela del autor.”

Paco Bellod: “Robo todo el tiempo que puedo a otros placeres mundanos para conocer cuanto antes el desenlace”.

Alexander Copperwhite:  “Eso es lo que yo llamo "una buena novela".

Pat Casalà: “Una trama que te mantiene enganchada hasta el último momento.”

María Martínez:  “Un thriller con unos giros sorprendentes y una variedad de escenarios que haran las delicias de los amantes del género. (…) La recomiendo al 100%."

Blanca Doble:   “Recomendable”.

Aurea-Vicenta: “Excelente novela”.

Serely: “Está impecablemente escrito, la idea es buena y engancha”.

Pinkoli: “Una historia diferente, que te mantiene en vilo con ganas de descubrir mas durante la trayectoria.”

Rayco Cruz: “Una novela muy bien trabajada, con un buen fondo de documentación y una historia original y sorprendente.”

Kitty:  “Da gusto encontrarse con este tipo de libros tan bien escritos y con una calidad literaria impecable.”

Erika:  "Nos atrapa sin poder dejar de leer, tiene buen ritmo de lectura y un final que no te esperas..."

Marlene Moleon: "Más que un buen libro... EXCELENTE!!!"

Adrián G. Chapa:  "Realmente es adictiva".

Tamara: "Un disfrute de principio a fin!"

(Por cierto, el libro lo tenéis, por 0,89 €, en Amazon.es y por 1,16 $ en Amazon.com

domingo, 3 de febrero de 2013

He leído: "El Parque de los Inocentes", de José Antonio Carbonell Pla



     “El Parque de los Inocentes” debe su nombre a un accidente en una fábrica de pólvora que lo convirtió en un lugar maldito. Este lugar, que da título a la novela, es también, a su modo, uno de los protagonistas. (Por cierto que, cuando yo estudiaba COU en Murcia, mi habitación daba precisamente al parque de la Fábrica de la Pólvora, por lo que no me fue difícil situarme en la Medoria imaginaria del autor). La historia está narrada en primera persona por Alberto Candau, un joven traumatólogo casado con la hija de don Dionisio Guardiola, prohombre y notable político de la ciudad.

   El texto comienza con el entierro de don Dionisio y la mudanza de Alberto y su esposa, Caty, a la mansión familiar, situada en las cercanías del parque. La casa fue el escenario, años atrás, de un crimen sin resolver (el de la esposa de don Dionisio y su criada cubana) cuya investigación acaba de reabrirse. 

  Con este punto de partida, José Antonio Carbonell ha construido una novela impresionante, donde se junta la viveza de la narración en primera persona, un lenguaje cuidado y evocador, y un ritmo perfecto que no da descanso al lector. Se trata de un historia donde el pasado amenaza constantemente la frágil estabilidad del presente, donde los secretos y las mentiras tienen su contrapunto en la ironía socarrona de un filósofo retirado al que Alberto visita con cierta frecuencia. En suma, todos los elementos para hacer de esta obra un auténtico best-seller; a mí particularmente me ha recordado a las novelas de la autora sueca Camilla Läckberg, mucho mejor escrita y con un acento más marcado en los sentimientos y en las relaciones entre los personajes. Una obra que recomiendo a todo aquel que quiera disfrutar de muchas páginas de buena literatura por la mitad de lo que cuesta un café.