William Jonas Barkley es, quizá, un personaje tan literario como sus citas, de las que he ido dejando un pequeño rastro en mis estados de Facebook. Empezando por su verdadera existencia, que no está del todo acreditada, al menos por alguien distinto del que esto escribe. En realidad, el retrato que encabeza estas letras podría corresponderle a él. O no. ¿Qué se puede esperar de un hombre en cuya lápida está escrito: "En lugar de este epitafio, preferiría que leyeran mis libros. Son bastante más extensos, pero tienen la ventaja de que no hay que dejar flores"?
Todos los escritores quieren dejar una obra que pase a la posteridad. Barkley, a lo mejor, quiso ser únicamente posteridad, literatura, palabras que se juntan y que forman un personaje. Él no está entre nosotros, como tampoco lo están Chesterton o Borges. Pero están sus escritos, sus frases sentenciosas y su espíritu literario y a veces burlón. Eso es lo que importa.
He recopilado para este blog algunas de esas citas. Espero que os gusten. A Barkley le habría encantado saber que se le sigue leyendo.
"Cuando tengo un libro entre mis manos, todos los universos se detienen, todos los seres desaparecen, todas las vidas se paralizan... menos en aquel exacto mundo que conjura el texto".
"De mis múltiples vidas, unas están soñadas, otras están escritas, otras imaginadas o pensadas; incluso creo que al menos una ha sido vivida, pero no estoy muy seguro".
"Pocos autores se atreven a tolerar autonomía en sus personajes, por miedo a que decaiga el interés del lector. En la vida real, en cambio, la mediocridad es el precio a pagar por la libertad".
"Los críticos calificaron su libro de 'gran festín literario'. Y no puedo estar más de acuerdo. Era, como los banquetes clásicos, abundante, excesivo, pesado. Al acabar, uno sólo deseaba echar una larga siesta y no volver a repetir la experiencia en mucho tiempo”
"Ah, los bibliotecarios... Todo paraíso tiene su ángel custodio".
"La mayoría de los escritores de ficción tienen un ego desmesurado: construyen universos con palabras sólo para justificarse a sí mismos"
"¿Cómo que el dinero no da la felicidad? ¿Alguien sabe de alguna manera de comprar libros sin dinero?"
"Sé que el mundo existe. Lo he visto. Negro sobre blanco. Entre una portada y una contraportada".
"Todas las autobiografías tienen un grave defecto. Omiten cualquier referencia a la muerte del protagonista."
"La publicidad de un libro debe consistir en el comentario elogioso de sus lectores. Si las llamativas portadas a todo color no acaban con la literatura, nada lo conseguirá jamás".
"Como conversador era un cretino; como escritor, un genio. Así que le retiré la palabra, y me leí sus libros. Ambos salimos ganando."
"Un buen libro, una pipa, una copa de brandy: tres placeres que envenenan dulce y calladamente."
"Escribo para que otros puedan volver a vivir mi vida. Eso me obliga a hacerla interesante."
"Bien contada en letras de imprenta, hasta la vida más anodina puede resultar inolvidable."
"Quien quiera conocer mi verdadera biografía, que husmee en el libro de préstamos de mi bibliotecaria".
"Los cementerios tienen mucha relación con las bibliotecas: en unos descansan los cuerpos; en las otras, bullen incansables las almas."
"Toda la vida es un solo instante. Ahora."
"Juntar palabras está al alcance de cualquiera. A entretener llegan unos cuantos. A conmover, sólo los grandes."
“Leo libros porque la vida es demasiado real para ser cierta”
"Le dije que su libro era inolvidable. Extrañamente, lo tomó como un cumplido."
"Solamente un libro temo leer: el último."
"Toda novela falsea la realidad, del mismo modo que un mapa de Francia no es Francia. Por eso precisamente leo ficción; para comprobar que no estoy perdido."
"Hoy en día todo el mundo escribe; muchos publican; algunos incluso son leídos; pero el número de los verdaderos escritores cabe en un coche de caballos."
"De libros, como de salud, de amor o de sueños, nunca tenemos en demasía".
"Ayer me preguntaron por la clave de mi éxito literario. En realidad es algo bastante sencillo: escribir sólo por las mañanas, tomar un coñac y una siesta después de comer, y vender muchos libros"
"Hay tres cosas de las que, por naturaleza, desconfío: la sonrisa de un banquero, las promesas de un político y las alabanzas de un crítico".
"Le dije que esperaba mucho más de su capacidad literaria. Creo que no me entendió. Sus libros continuaron siendo igual de malos, pero en cambio pasaron a tener el doble de páginas".
"Los dedos que tocan el mundo son los dedos que leen el mundo. El milagro que Louis Braille hizo posible".
"El mundo existe para ser leído. Esa es la mejor manera de entenderlo. Sin libros, la vida sería demasiado extraña".
"Si en el cielo tienen biblioteca, creo que la eternidad se me va a hacer muy corta".
"El día que deje de leer, id llamando a la funeraria. Una parte de mí habrá muerto ya".
"Los escritores somos un poco como los gobernantes: aprendices de dioses. Organizamos el mundo a nuestro antojo, dictamos leyes, señalamos destinos, construimos y aniquilamos. Con la ventaja de que el lector no tiene que esperar cuatro años si quiere vernos desaparecer. Le basta con cerrar su libro".
"¿Qué me gustaría que me dijeran de mi obra? "Maldigo el tiempo que no ha dedicado usted a escribir".
"Los banqueros no tienen amigos. Se lo prohíbe su código deontológico."
"Leyendo a algunos autores, asombra la cantidad de palabras que hay que escribir sólo para que coloquen tu nombre en la tapa de un libro."
"Cuando Miss Leighton me abordó para solicitarme la opinión sobre su última novela romántica, no pude evitar ser sincero: "Señorita, confieso que he terminado su libro con lágrimas en los ojos, aunque supongo que por los motivos equivocados."
"¡Cuántas veces me he quedado dormido con un libro entre las manos! Otras, en cambio, ha sido el libro el que me ha despertado."
"Toda vida es al fondo un naufragio. Mi trabajo como escritor consiste únicamente en ir dejando mensajes en una botella."
"La labor de un agente literario es un tanto esquizofrénica: sin perder la sonrisa ni la educación, tiene que convencer al autor de lo defectuoso que es su libro y al editor, de lo sensacional que es".
"En este país, la crítica literaria se ha convertido en un concurso de variantes de "El traje nuevo el emperador".
Por mi parte, intentaré seguir hablando de Barkley. A él y a su concepto de la amistad le habría, sin duda, ilusionado.