Escrita entre 1954 y 1957, “El gatopardo” es la única novela del italiano Giuseppe Tomasi di Lampedusa. Llevada al cine en 1963 por Luchino Visconti, se ha convertido después de la muerte de su autor en todo un clásico contemporáneo. La nómina de los que yo llamo “lampedusistas” (autores de una sola novela) es más bien escasa. “The Times” publicó hace tiempo una lista de escritores de los que se conoce una única obra, con la que conocieron el éxito: desde Harper Lee, con “Matar a un ruiseñor” (también llevada al cine) a Margaret Mitchell y su “Lo que el viento se llevó (ella murió doce años después en un accidente, sin haber vuelto a escribir), pasando por autores como Salinger y “El guardián entre el centeno”, o John Kennedy Toole y su “Conjura de los necios”. Entre ellos destacan también poetas y dramaturgos que se adentraron en una única y especial ocasión en el género narrativo, lo cual hizo Oscar Wilde con “El retrato de Dorian Gray” o Boris Pasternak con “Doctor Zhivago”.
Que la primera novela resulte una obra maestra puede ser la consecuencia de la máxima capacidad creativa de su autor, que decide dedicar a ella todas sus energías literarias, y que tras el titánico esfuerzo realizado regresa al silencio. Del mismo modo, se puede tratar también de toda una maldición para cualquiera, que se ve su carrera paralizada por un inesperado éxito y piensa que nada podrá hacer por superar –ni incluso igualar- ese primer logro.
En mi modesta opinión, el número de “lampedusistas” podría haberse ampliado enormemente, sin perjuicio alguno para la historia de la literatura. García Márquez podría haber continuado con el periodismo tras escribir “Cien años de soledad” (claro, que entonces no le habrían dado el Nobel), y Umberto Eco haber vuelto a sus clases de semiótica tras el éxito de “El nombre de la rosa”. Incluso mi querido Luis Landero habría pasado a la posteridad con la inolvidable “Juegos de la edad tardía” sin haber vuelto a publicar una sola línea. Seguro que en la mente de todos hay algunos nombres más, autores de una sola obra que decidieron continuar su carrera con trabajos que nunca llegarán a la altura de aquél que los lanzó a la fama.
