Quedará el latido de las palabras, cuando nos hayamos ido.
Quedarán el sentido, el ritmo y la tristeza. Quedará el poema.
Sólo habrá desaparecido el espejismo.
Quedarán el sentido, el ritmo y la tristeza. Quedará el poema.
Sólo habrá desaparecido el espejismo.







