La idea me la dieron las ceremonias de los Goya y de los Oscars de este año. Especialmente la gala española, imitadora sin rubor de la americana, sirve para dar a nuestro cine un “glamour” y una “clase” que ayude a vender mejor nuestras subvencionadas películas. El mundo del libro, en cambio, no ha llegado todavía a elaborar un espectáculo parecido que sirva de escaparate global al panorama literario de nuestro país. Se pueden establecer ciertos paralelismos con los premios de la revista “Qué Leer” (reconocimiento dentro del sector, por ejemplo), aunque sin la cobertura mediática de acontecimientos como el Premio Planeta. ¿No se podrían aunar esfuerzos y crear una gran “noche del libro” con toda la parafernalia propia de tales actos?
La idea, pienso yo, no es tan descabellada. Si la “industria” cinematográfica facturaba en 2011 menos de 100 millones de euros, el sector del libro (cifras de 2010) lo hizo por valor de 2.890,8 millones de euros, casi treinta veces más. Esa superioridad no se traduce, sin embargo, en presencia mediática, algo que con esa “gran gala del libro” se podría empezar a corregir. Aquí va mi propuesta:
- Los premios. Yo sugiero el busto de un escritor ya fallecido, muy conocido, Premio Nobel, y de facciones fácilmente identificables en una estatuilla. Sí, podríamos llamarlos “Premios Cela”. Por ejemplo.
- Las categorías: Aquí la imaginación puede volar libremente. Desde la típica división en géneros, a premios al mejor autor novel, al libro mejor editado o a la mejor carrera literaria.
- Los organizadores. Al modo del cine, se puede crear una “Academia del libro” en la que estén presentes autores, editoriales, libreros… De modo que se garantice la profesionalidad y la seriedad de los galardones.
- La gala. Contra lo que pudiera parecer a primera vista, los escritores darían buen juego en un espectáculo de este tipo. Suelen ser ingeniosos y brillantes (por algo son maestros de la palabra) y muchos de ellos, embutidos en un smoking o un traje de noche, entran de lleno dentro de la categoría de “gente guapa”. La cuestión es ponerse. Booktrailers para presentar los libros de las candidaturas, un monólogo de Pérez-Reverte, José Mota imitando a Eduardo Punset, y la elegancia de, qué se yo, Carmen Posadas, entregando el Cela a la mejor novela negra.
Que empiece el espectáculo.

