viernes, 10 de junio de 2011

Tormenta



En el acantilado se ha enfurecido la tarde:
el compasivo océano, que se queja con rabia
de todo el dolor que yo me callo.

5 comentarios:

  1. Me alegra mucho verte por aquí, Yolanda. Y que te guste este pequeño poema, también. Un saludo.

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  2. Me encanta el contraste de la compasión y la rabia,del demostrar y del no decir.Un saludo

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  3. Nunca tan pocas palabras fueron tan bien elegidas, ni dijeron tanto.
    Precioso, Magnus, gracias

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  4. Muchas gracias a todos por daros una vuelta por aquí. Y por esos comentarios tan positivos. :-)

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