Mientras estudiaba Magisterio, recuerdo que una de las tareas que más nos imponía
en la clase de Literatura Española era el comentario de texto. Por mucho que leyera
y releyera el manual de Lázaro Carreter y Evaristo Correa, “Cómo se comenta un
texto literario”, la empresa superaba con mucho mis fuerzas. Para mí, leer
consistía simplemente en leer. Y punto. Consultar datos históricos, localizar
el texto, el género literario, analizar el argumento y distinguir la estructura
de la obra, el análisis de la forma… Todo ello me recordaba la labor de un arqueólogo
que datara la fecha de construcción de un castillo, la disposición de sus
aposentos, el árbol genealógico de sus moradores… cuando yo lo que quería era,
precisamente, vivir el asedio y la aventura que habitaban tras sus almenas.
Leyendo “Otras inquisiciones”, de Borges, descubrí que comentar un texto
podía ser otra cosa. Que una obra literaria tenía más de un nivel de disfrute;
que la investigación, la comparación con otras obras, la búsqueda de
significados, connotaciones y relaciones ocultas era también una aventura, no
inferior a la propia lectura del libro. Lo malo es que no he podido ir más allá
de Borges, temeroso siempre de volver a encontrarme con análisis académicos y
tecnicistas de las obras que tanto me habían gustado. Así desde aquí hago un
llamamiento: si alguien sabe de algún libro “metaliterario”, donde el
comentario de textos se haga literatura de la buena, le agradecería de corazón
que me lo hiciese saber.

