No lo digo sólo porque esté escribiendo una novela. Que también, quién sabe. No, lo digo porque para mí, en la profesión de escritor, uno no es nada sin su agente. El (o ella, que parece que en nuestro país todas son “agentas”) es la persona que convierte tu novela en un best-seller, que te consigue anticipos tan grandes que te dan ganas de retirarte a las Seychelles y no volver a trabajar en tu vida, que te quita de encima a los pesados (“-Eso, háblelo con mi agente”) y que se preocupa por tu bienestar físico y espiritual… Todo ello, a cambio de un irrisorio 20% de comisión. (Digo “irrisorio”, porque eso viene a ser lo que habitualmente se lleva Hacienda de mi trabajo, y el fisco no va a colocar mis libros en las editoriales).
Yo quiero un agente literario. Alguien que me despierte por las mañanas y me diga: “¿Cómo va la novela?”, que negocie los derechos de traducción al serbocroata y al gaélico, que consiga una pasta indecente porque algún director yanqui la destroce en el cine, que me pasee por las televisiones para “hablar de mi libro” y me lleve a cenar a todos los eventos del mundillo literario mundial. Seamos sinceros. Yo no escribo para comunicar a la humanidad una verdad inaplazable y arcana. Ni siquiera para expresar mi ancho, largo y profundo mundo interior. Escribo –debo reconocerlo- para tener mi propio agente literario.

Tengo "agenta" y aún espero a que me despierte por la mañana para preguntarme por la novela. En mi caso será un 20% en nacional y audiovisuales, y un 25% por el serbocroata. Pero merecerá la pena si algún director se empeña en destrozar la novela con una adaptación. Que no seré yo quien se ponga remilgosa, si así consigo una pasta indecente y una choza en las Seychelles.
ResponderEliminarUn beso
Bueno, María, no seas tan modesta. Tienes una agente de las grandes, y eso ya es un indicativo de la calidad de tu trabajo. No está todo el camino recorrido, es verdad. Pero ya estás en la "pole", que no es tan fácil. Enhorabuena.
ResponderEliminarNo me había planteado esa perspectiva, pero vista mi experiencia, el trabajo de "las agentas" lleva mucho tiempo, que si lo haces tú, te quita de escribir que es realmente lo que nos gusta. Si encuentras una hablale de mi, de mi soledad y esas cosas. !Suerte! Mientras mañana me voy de ruta por mis librerias para ver que han vendido y esas cosas, bueno tambien me sirve para ver como está el mercado y todo eso.
ResponderEliminarSí que es importante tener un agente que se preocupe por ti y te deje a ti el único trabajo de escribir y lo demás para él o ella. En fin, si la encuentras, háblale de mí también. Un abrazo.
ResponderEliminarMe voy a convertir entonces en "agente de agentes": el buscador de agentes literarios. Contad con ello. Un abrazo. (Y suerte con esos libros, Antonio)
ResponderEliminarTengo agenta, de hecho es la segunda y ni me pregunta como estoy ni me consigue anticipos ni tan siquiera logra colocar alguno de los 5 manuscritos que tiene y que ha calificado de muy buenos. Yo también pensé que podría olvidarme del correo, del teléfono y de picar a una puerta detrás de otra. No ha sido así.
ResponderEliminarDe todas maneras quizás existan, no lo dudo, pero no sé si son de este mundo.
Empar F
Tienes toda la razón, Empar. Pero ten en cuenta que lo que yo presento es la visión idealista del escritor aficionado que ve el mundo editorial desde fuera. Y como soñar es gratis... Un saludo.
ResponderEliminarPues sí, yo estoy muy feliz con mi agenta, aunque aún no me ha llamado nunca para despertarme por las mañanas, ¿debo preocuparme?
ResponderEliminarMagnus: Un agente no es un fabricante de best sellers. Simplemente hace el trabajo que no le gusta al escritor: vender su novela. La novela se convierte en best seller si confluyen varios factores importantes en el momento de su lanzamiento, incluyendo la suerte, de lo contrario no se explicaría cómo autores desconocidos saltaron a la fama en un santiamén.
ResponderEliminarDe todos modos, apoyo la moción de que te conviertas en agente de agentes, Ja, ja! buenísima idea!
Besos,
Blanca
Llamadme ingenua e idealista, pero así es como yo imagino que han de ser las cosas: yo escribo, y un agente literario se encarga del resto. Cada uno hace el trabajo que mejor se le da. Y mientras el agente no venga a despertarme por las mañanas, la asociación será perfecta; él convirtiendo mi talento en beneficios y yo creando nuevas obras que él se encargará de vender mientras que yo me dedico a escribir....
ResponderEliminarPues así es como lo imagino, y ¿por qué no habría de ser, cuando llegue el momento de dar a conocer al mundo mis historias?
Hace tiempo leí en una web literaria americana una especie de guía sobre los agentes literarios, que en su primer punto decía: "Los agentes literarios son seres humanos". Será verdad (no lo dudo) pero no perdemos nada imaginándolos como la clave que separa al autor desconocido del éxito editorial. Me alegra mucho ver de vez en cuando a algún amigo de Facebook escribir "¡Tengo agente!", como si el resto de trabajo hasta el número 1 de los más vendidos fuera mero trámite. Sea como sea, muchas gracias a todos por participar y comentar.
ResponderEliminarYo también quiero un agente. Pero ante todo quiero una persona en quien pueda confiar (y confiar mi trabajo) con los ojos cerrados. No me importa si se me lleva una porcentaje de comisión, total, como bien dices, Hacienda también se lleva un mordisco y no hace nada por mí. Quiero a alguien que crea en mí y en mi talento, que dé la cara por mí ante quien toque y que cante maravillas de mi obra (cosa que yo soy, o era incapaz de hacer antes de que face apareciera en mi vida). Pero los agentes van escaseando, andan muy saturados con miles y miles de manuscritos de gente que, en muchos casos, tiene poco más que buena voluntad y mucha ilusión. Aprovecho para informar que nosotros tenemos un proyecto de agencia literaria que podría ver la luz en uno o dos años... ¡Quién sabe! Lo mismo te suena el nombre, ALma de Tinta. Así que si no encuentras al agente perfecto, siempre te podremos echar un cable. Besos.
ResponderEliminarTe contaré un secreto, después de diez años, ¡lo conseguí! Firmé hace dos semanas. Estoy como loca de pensar que ya solo tengo que dedicarme a la familia y a escribir. Ahora bien, todavía no sé cómo saldrá esto.
ResponderEliminarMe gusta tu casa ¡tan llena de libros!
Gracias por tu visita, Mercedes. Todavía estoy poniendo esto en marcha, pero los visitantes sois de primera. Me alegro mucho por lo de tu agente. Espero que todo vaya fenomenal. Un saludo.
ResponderEliminarEl problema para los escritores noveles como yo, no es ya ni siquiera el agente literario, es que siquiera te lleguen a leer tu manuscrito en alguna editorial...
ResponderEliminarPorque de más de cien mil libros que se publican todos los años en España, apeñas representan el diez por ciento de todos los manuscritos que enviamos los escritores noveles a las editoriales, y los cuales terminan, en su gran mayoría, en el cubo de la basura...
No hablemos ya de los premios literarios y de su mecánica, en donde y desde antes de llegar a convocar siquiera el concurso, ya se le ha dicho al ganador: "Escriba, que usted va a ser el ganador..."
De allí mi decepción, cuando competí al Premio Alfaguara, y ahora que compito también al Premio Planeta, no espero nada más que envíen mi libro a la troceadora de papel...
http://www.slideshare.net/fcerong/manifiesto-contra-el-contubernio-del-premio-alfaguara-o-el-circo-de-los-leones