Curiosamente, ningún manual de educación familiar previene acerca de cómo lidiar con esta frase infantil. Todos pretenden preparar a los padres sobre las grandes preguntas de la vida que un día les harán sus hijos: de dónde vienen los niños, cómo os arregláis para pagar la hipoteca, es verdad que papá no terminó la enseñanza secundaria…y sobre las decisiones que van tomando según crecen: “mamá, tengo novio”, “mamá, me he hecho un piercing”, “mamá, me voy de casa”… (el papá, entonces, se entera por confidencias de la mamá, que intenta quitarle el hierro a los asuntos más graves y hacerles parecer lo contrario de lo que son). Pero no conozco de libro alguno que avise frente a esta declaración infantil: “Mamá, quiero ser escritor”.
Y sin embargo, si tenemos en cuenta el número de autores publicados, el de autores en busca de editorial y el de autores que abandonaron hace tiempo toda esperanza de publicar, podemos estimar que 9 de cada 10 habitantes de este país han abordado en algún momento a sus madres con esta revelación sobre su futuro literario.
Al principio, la madre entiende con ello que el niño o niña va a sacar buenas notas en Lengua y Literatura, que se va a leer la colección de clásicos que está cogiendo polvo en las estanterías de la sala de estar y que va a pasar la adolescencia en casa en vez de ir de discoteca en discoteca hasta las tantas. Así que, inconsciente ella, anima al hijo a seguir esa vocación, y enseña orgullosa a las amigas las libretas con los relatos de sua retoño, le compra libros por cumpleaños, onomásticas y demás celebraciones y le deja pasar las tardes en la biblioteca en lugar de ayudar en las labores domésticas como a ella le hubiera gustado.
Si la manía de ser escritor pervive más allá de la adolescencia, la madre se consuela pensando que su hijo terminará siendo el nuevo J.K. Rowling, que venderá libros como rosquillas y que ella y su marido ya no tendrán que vivir de la mísera pensión que les aguarda al llegar la jubilación. Pero la realidad se va imponiendo. Y así, tarde o temprano, al padre se le acaba la paciencia y termina por obligar al niño a que estudie algo o que se ponga a trabajar mientras llega el reconocimiento de editoriales y lectores. Así es el amor de las madres: incondicional. Cuántos grandes de la literatura lo son porque sus madres se creyeron un día lo que decían sus hijos: que iban a ser escritores.

Que razón tienes en ese estimado 9 de cada 10, a veces creo que hay más escritores y aspirantes a, que lectores!. Mi peque de 5 años me dice ya eso de "Mamá quiero ser escritora" y por su madre que lo va a ser y es que este verano vamos a escribir un cuento infantil que me inventé y donde ella es la prota, lo de publicar ya es harina de otro costal..jeje!!!
ResponderEliminarCierto, Antonio. Este país es contradictorio en todos los sentidos. Y, hombre, no creo que haya más escritores que lectores, pero sí que es un país en el que hay mucha gente que escribe y poca gente que lee. Un abrazo.
ResponderEliminarTotalmente cierto y creo que es una de las frases que más miedo dan, porque si el empeño del hijo no se debilita con el tiempo, la madre sabe que ese hijo suyo, al que quiere proteger de todo, va a enfrentarse a un mundo de decepciones y dificultades antes de llegar a publicar, con mucha suerte e intervenciones divinas.
ResponderEliminarComo siempre, soy la nota discordante. Me crié sin padre y con una madre que no sabía que los sueños de los niños pueden llegar a morir si los mayores no les alientan a hacerlos realidad.
ResponderEliminarMi madre me veía con la nariz pegada a mi cuaderno y, en lugar de preguntarme "¿qué estás esribiendo hoy?" ,me decía "a ver si dejas de perder el tiempo y haces algo útil, como sacarle brillo a las baldosas del suelo".
Afortunadamente, mi necesidad de escribir era más fuerte que mis ansias por complacerla. Cuando me quitó todos mis cuadernos y me prohibió escribir, sobreviví (no sé bien cómo) dos semanas sin coger un bolígrafo. Luego, un día, sin proponérmelo, sin saber que lo estaba haciendo, cogí un cuaderno nuevo y empecé una nueva historia. Necesitaba escribir tanto como respirar.
Mi madre continuó regañándome, pero no volvió a atreverse a tirar mis cuadernos.
No tuve más apoyo que el de mi propia necesidad.
Escribir era lo que me hacía más feliz.
Y jamás dejé de soñar que un día vería mis historias publicadas.
¿Quién sabe? Hay quien dice que tengo talento para la escritura. Quizás si mi madre me hubiera apoyado de pequeña, ahora todos conocerían mi nombre y leerían mis historias.
Si tenéis hijos, apoyadlos en todos sus proyectos. Incluso si se les ocurre la loca idea de ser escritores. No penséis que en el futuro lo van a tener difícil. Pensad que es en la infancia y en la adolescencia cuando más necesitan soñar, pues ¿por qué van a luchar, si no tienen sueños que deseen cumplir?
Veo que el punto en común es que los escritores son unos incomprendidos, tanto por algunos padres, como por la sociedad que no acepta sus escritos. En serio no creo que existan más escritores que lectores. Creo que eso es lo que nos parece a nosotros, los que merodeamos entre los blogs de aspirantes a escritores, pero en la vida real, raramente te encuentras con alguien que te diga: "quiero ser escritor" o "quiero publicar". Al menos en mi círculo de amistades, soy la única que escribe. No he sido una niña prodigio, jamás pensé en escribir una novela hasta que pasé la mediana edad y tuve que empezar aprendiendo, porque no se trata de tener experiencia de vida y muy buenas historias, sino de aprender a contarlas. Pero empecé escribiendo antes de aprender. Luego tuve que comenzar a corregirlas una por una, pero ¿cómo se corrige si no se sabe lo que está mal? para eso existen los foros literarios, fue allí donde conocí personas que me enseñaron, y una en particular de la que aprendí mucho, tanto, que después de corregida mi primera novela, una editorial aceptó publicarla, no transcurrió un mes y firmé contrato. El problema es que muchos escriben y no se esfuerzan en aprender a hacerlo. Si lo hice yo, y logré publicar, ¿por qué otros que llevan escribiendo toda la vida no lo han logrado?
ResponderEliminarTodo en la vida tiene una técnica. Ser autodidacta tiene su mérito, pero no siempre resulta. Bueno, sí, con los genios.
Un saludo cordial!
Blanca Miosi
Todas las generalizaciones son, desde luego, falsas. Las madres suelen apoyar los sueños de los hijos y los padres suelen ser más prácticos sobre su futuro, pero no siempre es así. Y muchos escritores, también, deciden serlo en la edad adulta, como dice Blanca. Ese es mi caso. Y a mi madre le gusta que escriba porque piensa que a mi padre (que murió hace años) le hubiera gustado mucho. Cada escritor tiene su historia, como muestran vuestros comentarios. (Por cierto, muchas gracias a todos por daros una vuelta por aquí...)
ResponderEliminarComo no soy escritora,os animo como lectora (y como madre si queréis)a que sigáis escribiendo a todos/as.Creo que hay muy buenos escritores pero faltan, buenos lectores.Hay un truco que utilizo para saber si un libro me va a gustar y comprarlo.Uno de mis escritores favoritos es, Robin Cook.Casi siempre comienza el libro por el final y te deja con la intriga de saber por qué ha llegado el personaje a esa situación.No sé, sobre gustos no hay nada escrito pero, tienes una forma de describir situaciones y hechos que "engancha" "Profesor Magnus".Sigue escribiendo y seguiremos leyendo.Un saludo.
ResponderEliminarHola Magnus, me encanta tu perfil: eso de empezar siendo un personaje... je, je, je.
ResponderEliminarMe identifico mucho con tu entrada, la diferencia es que no lo decía y seguía escribiendo en las sombras mientras me preparaba en carreras realistas como, diseño o ADM y no una "utópica" como la escritura. Ciertamente esta es una carrera que a pesar de que requiere de "talento" e imaginación, también necesita cierto grado de preparación y tozudez para no abandonarla.
Un gran saludo.
Coincido contigo, Ana María, en que hacen falta buenos lectores. Hay que arrebatar lectores a la televisión y a las videoconsolas, y eso se hace con buenas historias. Gracias, además, por tus palabras, que me animan a seguir escribiendo en el blog.
ResponderEliminarMuchas gracias por tu visita y tus palabras, Vicsabelle. Vivir de la escritura es algo que muy pocos pueden hacer, así que mientras llega el momento, habrá que hacer alguna carrera "realista", como tú dices. Un saludo muy cordial.
ResponderEliminarCuanta razón. He de decir que lo he leído desde el punto de vista de madre, y no de niña. Yo de peque no quería ser escritora la vocacion me vino luego.
ResponderEliminarMe hs encantado.