jueves, 21 de julio de 2011

¿Por qué escribimos?


  Partamos del hecho de que escribir está al alcance de casi cualquiera. Publicar, no tanto, aunque tampoco parece que sea misión imposible. El año pasado, sin ir más lejos, se publicaron en España 72.206 títulos, lo que nos puede hacer creer, de buenas a primeras, que la escritura (y aquí van incluidas las traducciones) es el deporte nacional.  ¿Qué oscuros motivos impulsan a tanta gente a ponerse delante de un procesador de textos y teclear palabra tras palabra hasta llenar los folios suficientes para que puedan ser dados a la imprenta? ¿Hay un patrón detrás de tan extraña conducta?

    Si atendemos a las declaraciones de los escritores, la mayoría ha sentido desde la más tierna infancia la necesidad de contar historias, de elaborar y poner negro sobre blanco su particular universo de ficción. ¿Eso es todo? Elaborar un universo de ficción y vivir de él es mucho más rentable si te haces político, por ejemplo. ¿Qué más hay?  Algunos hablan también de la vida del novelista, mitificada hasta el exceso por las películas. La soledad del escritor de fondo, desarmado ante el folio virgen, la Underwood, un vaso de whisky y un montón de facturas por pagar. No lo creo, ya no se lleva la estética de la generación perdida. Pero… ¿y el glamur? Los 100 millones del Planeta, los cócteles con gente interesante, las largas colas para conseguir una firma…sólo son posibles si eres escritor. (Bueno, para los cócteles igual vale ser diplomático o noble, pero para lo primero hay que estudiar mucho, y para lo segundo saber nacer en el lugar adecuado). Mantengo serias dudas sobre el particular.
     La gente escribe, creo yo, porque es lo primero que te enseñan en el colegio: “Jerónimo veranea en Jávea”, rezaba la muestra en las cartillas Rubio de nuestra infancia. Eso marca a cualquiera. Te pones a escribir, y en cuanto te dicen “Muy bien, Jaimito”, y te ponen una B mayúscula con rotulador sobre el copiado, sabes que ese primer elogio llama a otro, y éste a otro, y éste a otro… Cuando te vas a dar cuenta, te has convertido en un escritor, y ya no hay forma humana de dejarlo.

12 comentarios:

  1. En la segunda presentación de mi libro, Magnus, expliqué los motivos que me impulsaron a escribir; a mis amigos les extrañó que lo hiciera pues no había dicho nada a nadie.
    Y mas o menos iba por donde has dicho tú; aunque añadí un par de cosillas más.
    - Escribe el que tiene algo que decir.
    - Escribimos por que leemos
    - Se escribe para poder terminar de decir según qué cosas; estamos en un mundo donde nadie escucha y todos hablan a la vez.
    - Y en mi caso para poder sacarme una fustración de un mal episodio que tuve en una escuela de curas (donde quemaron un relato que había hecho con la excusa que era pecaminosa; hablaba del viaje en el tiempo y yo tenía 13 años).

    Bueno, es algo largo, pero resumido. Más o menos fue así.

    Un abrazo, amigo mío.

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  2. A lo mejor escribimos porque somos unos sufridores natos.

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  3. Porque queremos y, lo más importante, podemos.

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  4. Escribir puede ser una pulsión del alma , o un ejercicio de vanidad o una barata terapia...o muchas cosas más.

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  5. Yo escribo para poder leer historias que me hagan soñar.
    Escribo porque mi cerebro hiperactivo tiene que descargarse de algún modo.
    Escribo porque me es más fácil que hablar.
    Escribo porque mis Musas se apoderan de mí sin que me dé cuenta, y no puedo ni quiero luchar contra ellas.
    Pero, sobre todo, escribo porque lo necesito tanto como respirar.

    Jordi dice que escribe el que tiene algo que decir. Yo no sé si ése es uno de mis motivos. Normalmente, me doy cuenta de que he estado escribiendo cuando suelto el boli o el teclado y me pongo a leer.
    Creo que escribo porque adoro leer.

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  6. Es lo primero que nos enseñan, amigo, pero cada vez son menos los que aprenden a hacerlo. Pero aún así, aprendiendo, escribir escribe cualquiera, qué duda cabe. Otra cosa es la literatura. A ella no la eliges tú ni el glamour ni el boato o la miseria que la rodeen. La literatura cae sobre ti como una maldición y ya no habrá quien te libre. Podrás cantar, bailar, pintar, llamarte a silencio y volverte monje trapense, y en las maitines estarás lidiando con ella, con la literatura. Y harás el amor y te invadirán el odio o la indiferencia pero ya no podrás librarte de ella. Un abrazo.

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  7. En mi caso, escribo porque me divierte. Me diviere mucho. Y también porque me gusta jugar con el lenguaje. No busco más. Con eso, tengo suficiente.

    Saludos.

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  8. Pues yo soy de esas que han nacido con las historias en la cabeza. Contaba historias incluso antes de escribirlas. De pequeña me pasaba el día inventando y creando mundos paralelos al mío y jugando en ellos. Cuando crecí empecé a darles forma en la mente y un día empecé a escribirlos.
    Creo que escribir es una extensión de mi mundo imaginario, de todo aquello que mi cabeza va tejiendo a lo largo del día. Siempre deseé ser escritora, desde que tengo uso de razón. Las circunstancias quisieron que abandonara de joven, pero cuando tenía toda mi vida hecha me senté delante de un ordenador, empecé a teclear y nunca he podido parar.
    Así que creo que escribo porque necesito escribir, contar historias, crear,...

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  9. Por lo que se va, los motivos para escribir son de lo más variado. Porque necesitas contar historias, como dicen Pat o Bea, por diversión (S. Cid), por una "vocación-maldición" (Guillermo), por vanidad (Carlos), porque queremos y podemos (Jezz, ahí estoy con ella, yo escribí mi primer cuento cuando dije "¿Y por qué no?"), como terapia (Jordi y Menchu)... No hay unanimidad. La escritura es muy posterior en la historia de la humanidad, no digamos ya en la de la evolución. En cambio, lo que primero nos valoran en el colegio es lo que dejamos escrito, la caligrafía... Biográficamente, la hazaña de empezar a escribir es uno de nuestros primeros éxitos, que además permanecen en el papel para la posteridad. Esa, por lo menos, es mi opinión.

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  10. Con cinco años y recién estrenada en el arte de la caligrafía, le pregunté a mi madre, que por qué eran siempre los principes de los cuentos los que salvaban a las princesas y no al revés. Ella me respondió en su línea de zanjar pronto las conversaciones que no llevaban a ninguna parte: Eso tendrás que preguntárselo a los escritores que escriben los cuentos, ellos mandan.
    Se me quedó grabada a fuego en la mente. Arranqué el final de algunos de esos cuentos y añadí una hojita con mi propio final escrito con mi letra tipo caligrafía Rubio, en la que la princesa tenia su espada, su caballo y salvaba al insulso principe.
    Por eso escribo, porque puedo, porque quiero y porque sólo yo tengo el poder mientras lo hago.
    Toma comentario!!!!

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  11. Yo he soñado muchas historias y he escrito muy pocas, sin embgargo nunca pensé en publicar. Ha sido las circustancias las que me han motivado a contar mis sueños pero cuando eso ha ocurrido ha cambiado mi criterio: antes escribia para mi...ahora escribo con la intención de que guste a los demás. Si lo conseguiré el tiempo lo dirá...en cualquier caso me siento feliz de hacer lo que me gusta. En realidad todo es un añadido a mi vida.

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  12. Buena pregunta. Llego tarde para la respuesta, pero allá voy. Creo, sinceramente, que va más allá de querer y poder. Particularmente lo veo como una necesidad biológica de comunicación (otra más).

    Necesitamos comunicar nuestro interior, distinto y único, diferente del resto y, por ende, especial. Cada uno siente el mundo, tanto el que ve, como el que recrea en su interior, de formas tan diferentes y creativas que tiene la necesidad imperiosa de decírselo a los que conforman su entorno como sea. Es un poner en forma impresa "yo he estado aquí"; es la mano rupestre de la cueva; es, al fín y al cabo, perdurar en el tiempo y en el espacio, y si, encima, gusta a los demás...miel sobre hojuelas.

    Un abrazo, amigo.

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