La finalidad de todo escritor es una: vender libros. Ciertamente, confesarlo de forma abierta queda muy feo. Por eso te hablan de la complicidad con el lector, de la necesidad íntima de contar historias, de los mundos interiores y de no sé cuántas más cosas, que los escritores son muy creativos para eso. Pero el libro es un objeto que se vende en las librerías, y decir que vives de la literatura –y que además vives bien- mola mucho. Umberto Eco contaba con deleite que, después del enorme éxito de “El nombre de la rosa” (más de quince millones de ejemplares vendidos en todo el mundo), disfrutaba de viajar en primera clase, de no mirar la cuenta al pagar en los restaurantes, y de todos esos placeres que el resto de los mortales critica en los banqueros pero admira en los literatos de fama.
¿Y qué es lo que hace que un libro se venda? He ahí la pregunta clave. Veamos qué factores pueden ayudar a convertir una obra literaria en un best-seller.
- La calidad. La pongo para que luego no me digan que se me ha olvidado. Pero para saber que un libro es bueno, primero hay que comprarlo y leerlo, ¿no?
- Las críticas elogiosas. Eso requiere contestar antes a la pregunta: ¿alguien se las toma en serio a la hora de adquirir un libro? Y los que lo hacen así, a la segunda “obra maestra” que les cuelan como “una voz personal que relata un universo desestructurado en el que el narrador desaparece entre capas de simbolismos”, ya no vuelven a picar.
- El boca-oreja. Falso. Si tu cuñada te dice: “Me he leído un libro buenísimo”, tu respuesta inmediata es: “Préstamelo”. ¿Para qué me voy a gastar 20 euros en un artículo que me puede dejar mi cuñada gratis?
- Ser un autor famoso. En psicología se conoce como “heurístico de disponibilidad”. En el mismo escaparate se encuentran una obra maestra del desconocido autor Juan Pérez Martínez y la última novela de Ken Follett. Usted quiere hacer un regalo y dispone de veinte euros y dos minutos para elegir, antes de pasar a la sección de perfumería. Rápido.
- Las portadas. Cuando se trata de elegir entre dos o más autores poco conocidos, la portada -y con ella el título- es determinante. La contraportada, en cambio, ilustra poco. Por lo general, se trata de una serie de palabras entrecomilladas de algún periódico o de algún autor famoso: “Impresionante” (Daily Mail), “Lo mejor que he leído en mi vida” (Magnus Ingaldsen), y así. Pero una portada bien diseñada y un título impactante pueden vender mucho. Tenga en cuenta que en la mayoría de los casos es lo único que se leerán de su libro.
- El escaparate de la librería. Para mí, la clave del éxito literario. Usted entra en una librería, y se encuentra toda una pared empapelada con la antedicha novela de Juan Pérez, “La insoportable brevedad del mar”, por poner un ejemplo. E inmediatamente se maldice a sí mismo por no conocer al tal Juan Pérez, y se apresta a llevar a su casa el libro, pensando que si el librero los ha puesto ahí, es porque se los quitan de las manos, y que tantos lectores no pueden estar equivocados...

Muy buena reflexión, sí señor. Estoy de acuerdo en cuanto al tema de las portadas y de los veinte metros cuadrados de pared. Si a eso añades anuncios en los periódicos y en la televisión, seguro que antes de irte a la perfumería, te llevas el que más te suena aunque no sepas quien es el escritor.
ResponderEliminarPor cierto, me gustaría poder decir lo mismo que Umberto Ecco. Por el momento, sigo en mi trabajo(el lunes terminan mis vacaciones)y viajando en vuelos de bajo coste. C'est la vie.
Gracias, Menchu. Como ves, escribo sobre temas de los que no tengo mucha idea, desde el punto de vista del hombre de la calle. Espero que nadie me tome muy en serio. Sobre lo que dices de la publicidad, para mí el libro es un objeto bastante mal publicitado. Todos los anuncios de libros se parecen mucho, y casi siempre salen en los suplementos y en las revistas especializadas, salvo el Nobel y el Planeta. En fin, como tú dices, así es la vida. Feliz verano.
ResponderEliminarSuscribiría todas tus premisas, solo decir que escribir es una cosa y vender es otra, yo he hecho las dos y escribir me ha gustado, vender no, pero para seguir publicando hay que vender, si no se vende para qué publicar.
ResponderEliminarExacto, Antonio. Todo va unido. Escribir es un proceso relativamente sencillo: autor, ordenador, impresora. Publicar es un negocio en el que están implicados el escritor, los correctores, los agentes, las editoriales, los libreros... Y el público lector, que es el que tiene la última palabra. En tu caso has tenido que hacer de todo, y eso tiene mucho mérito.
ResponderEliminarLo de la portada no es tan complicado. Pero lo de los veinte metros cuadrados, a menos que te publique Planeta o Random House Mondadori, es un imposible :)
ResponderEliminarEs lo que digo yo. Una buena portada y veinte metros cuadrados de publicidad solo para uno, con eso llego al cielo! ja, ja,
ResponderEliminarMe han gustado tus puntos, y no los discuto, Magnus, siempre sospeché del boca-oreja, aunque mi editor me dijera que es lo mejor que hay para llevar a un libro a la cumbre. El “heurístico de disponibilidad” que dices, lo considero importantísimo, es muy cierto, quién va a preferir a Blanca Miosi teniendo a un Ken Follet al lado?
Saludos, amigo!
Blanca
También he visto que lo hacen otras editoriales, Daniel. Lo único que hace falta es que apuesten fuerte por un autor y su libro (creo yo).
ResponderEliminarEn tu caso, Blanca, el "heurístico de disponibilidad" juega -y mucho- a favor tuyo. Aunque tu caso se sale de los puntos que he escrito. Conocí tus libros por la publicidad de la editorial en la revista "Qué leer", y los voy a leer en 24symbols. O sea, que hay más caminos. :-) Saludos cordiales.
Este fin de semana, mi mejor amigo me señaló un detalle en el que nunca me había fijado (o sí me había fijado, pero no lo había registrado como un dato importante): Me mostró dos libros, uno de Michael Crichton, y otro de una autora española relativamente desconocida. En la portada del primero, el nombre del autor ocupaba más de la mitad de la página, y el título apenas se veía. ¿Qué más daba el título, si la gente iba a comprar el libro porque no podía quedarse sin lo último de Crichton? En la portada del segundo, el título era gigantesco, y el nombre de la autora aparecía debajo en letras diminutas. El mensaje estaba muy claro: ¿vas a comprar una novela que lleva este título? Lo cierto es que es un título muy bueno. Y la portada era mejor que la del escritor best-seller y mega conocido.
ResponderEliminarSi el título te llama la atención, y la portada te entra por los ojos, ¿qué importa quién lo haya escrito? Seguramente te lo compres, porque te ha gustado a primera vista. Ya conocerás a la autora más adelante, y ya hablarás de ella, si es que su novela te ha impactado.
Así que mi opinión está clara: busca un título llamativo y una portada que llame la atención. (Y si conoces al dueño de una librería de tu ciudad, intenta que te consiga no ya los veinte metros cuadrados, pero sí al menos una estantería completa para ti solo. A poder ser, cerca de la puerta, para que la gente no pueda dejar de ver el título impactante y la portada maravillosa que dicen a gritos: cómprame, soy la novela que estabas buscando!!)
Yo estoy en desacuerdo con tus conclusiones, especialmente con el punto 3, el boca-oreja, el más importante de todos, en mi opinión.
ResponderEliminarEn el ejemplo que pones de tu cuñada, de que le pides el libro prestado, yo te pregunto y si tu cuñada te dice que se lo prestó un compañero de trabajo y que ya no lo tiene. ¿Ya no lo compras ni lo lees? El boca-oreja es lo más importante de todo, le de gente conocida, no el de los blogs donde todos los libros son fantásticos porque nadie se atreve a decir que el libro de fulanito es malo, para que no lo digan del suyo, y porque, además, los lectores normales no van a blogs de escritores desconocidos.
Si fuese como tú dices, "lo único que hace falta es que apuesten fuerte por el autor y su libro", entonces todo sería más fácil para las editoriales. Podría coger cualquier texto, apostar y a vender se ha dicho.
¿Para qué hacer selección? ¿Por qué buscar lo que ellos consideran el siguiente Dan Brown si cualquier libro por el que se apueste lo es?
¿Piensas que si te hubieran publicado tu libro en lugar de Harry Potter con la misma promoción y todo hubieras vendido lo mismo que él, le hubiera llegado a tanta gente, te hubieran llovido contratos para llevarlo al cine?
Y si crees que sí, cambio la pregunta. ¿Si das la misma promoción a un libro malo venderá lo mismo que HP porque tiene la misma promoción que es lo único importante?
Yo creo que no. Venderías más, seguro, pero no llegarías a esas cifras.
En mi opinión en tu lista falta el punto más importante de todos para ser un bestseller, para vender millones. Se trata de escribir lo que los demás quieren leer, que no tiene nada que ver con la calidad, a veces coincide, pero en muchísimos casos no. Escribe un libro que guste a los lectores, que les haga hablar bien de él, que lo recomienden a sus amigos y familiares, y venderá, con una promoción buena y una editorial apostando por él, venderá todavía más. No ganarás un concurso de literatura y tal vez no le guste a los críticos, pero los lectores lo comprarán, lo leerán, lo comentarán, querrán saber si hay continuación... Y los lectores son muchos más que los críticos, son, de hecho, los que con sus compras y su dinero otorgan el título de bestseller. ¿Cuántos críticos y escritores crees que hay en los 450 millones que se estima que ha vendido HP? Y lo habrán leído muchas más personas, eso son las ventas, tú mismo pones el ejemplo de que los libros se prestan.
Solo mi opinión, y viendo que todos parecen estar de acuerdo contigo, probablemente estaré equivocado.
Un saludo.
Sin perder de vista que la entrada está escrita con ánimo humorístico, y no científico, tengo que daros la razón a todos.
ResponderEliminarComo señala Bea, los autores consagrados venden con su nombre, mientras que los menos conocidos tienen que usar otras estrategias. Son dos casos que no se pueden comparar.
Y estoy completamente de acuerdo contigo, Nando. Si todo fuera como yo lo he dicho, vender libros sería sólo cuestión de marketing editorial. Y hay autores que dan la sorpresa, mientras que grandes presentaciones terminan en fracaso. Harry Potter es un buen ejemplo. Yo aún no acabo de entender, en cambio, el éxito de "El ocho", de Katherine Neville, o de los libros de Steve Berry o Michael Grossmann. Pero ahí están sus ventas. Hay un público que los lee, y eso es lo que importa. Muchas gracias por tu comentario, Nando. Un saludo.
Muy bueno Antonio. Es todo un estudio-análisis muy bien escrito. En lo único que no estoy de acuerdo es en lo que dices del boca-oreja. Sí que funciona, y mucho. "El tiempo entre costuras" es un ejemplo, y hay muchos más. Menciono este por estar más cerca en el tiempo. Espero que tu novela tenga tanto éxito o más,... y la mía también. Un abrazo fuerte y enhorabuena por trabajarte tan concienzudamente el blog.
ResponderEliminarMuchas gracias, Paloma. Aunque yo lo he dicho en plan de broma, para ciertos libros el boca-oreja es fundamental. Por eso yo siempre recomiendo los libros que me gustan: publicidad gratis para los libros que la merezcan. Gracias de nuevo por tus palabras y tu apoyo. Un saludo cordial.
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