Cuando uno escribe una novela, suele buscar inmediatamente personas cercanas que la lean y den su opinión, como si se tratara de una muestra del público lector en general. A partir de ahí a todo el mundo le gusta hacer generalizaciones sobre el futuro éxito o fracaso de la obra (generalmente sobre el éxito, pocos gremios hay tan inasequibles al desaliento como el de los escritores). Desgraciadamente, las personas más a mano pertenecen al círculo de familiares y amigos, que cantarán las bondades del libro usando adjetivos en grado superlativo (música celestial para los oídos del autor), pero que dicen más de los lazos afectivos que lo unen con ellos que de las bondades literarias del texto.
Con “No todos moriréis” sucedió, lógicamente, igual. Mujer, hijos, hermanos, cuñados, amigos y demás fauna: todos coincidían en que era estupenda, fenomenal, superior a todo lo que se escribía por ahí, digna de ser publicada en tiradas estratosféricas y de ser llevada al cine por Hollywood. Como se puede comprender, esas “críticas” (salvando algunos detalles para mejorar el texto) carecían de valor como tales, y me hacían temer que el libro se iba a quedar sin una revisión más objetiva sobre sus cualidades antes de ser enviado a las agencias literarias.
Estando en éstas, una amiga de Facebook y seguidora de este blog, Lesbia Quintero, se interesó por la novela y me prometió una crítica sincera, incluso –si fuera el caso- hasta cruel. Como era exactamente lo que estaba necesitando, se la envié por correo electrónico. Inmediatamente comenzó a leerla y a enviarme sus comentarios. Casi todos completamente exhaustivos y muy acertados en aspectos de debilidades narrativas y sintácticas. Había hecho un trabajo serio y a conciencia, muy superior a lo que cabía esperar de alguien con quien sólo mantenía una correspondencia virtual. Con el último mensaje, me hizo un resumen de su experiencia lectora. Es el siguiente:
“Antonio, el argumento de tu novela es genial, me he quedado sorprendida, y al mismo tiempo, deseosa de seguir leyendo No todos moriréis. Sin duda te apuntarás un gran éxito con esta historia, la forma cómo abordas el tema es innovadora; además, el marco histórico le otorga fuerza y solidez al argumento. Las acciones que se desencadenan, están tan bien engranadas, que no pierden tensión en ningún momento, y atrapan al lector de inmediato. Me parece magistral la cadena de relaciones que se desprenden a partir de la primera acción, y la manera cómo lograste amalgamarlas. La estructura es excelente”.
Muchas gracias, Les, por tu ingente trabajo y por tus palabras. “No todos moriréis” tiene una deuda enorme contigo, tanto en el aspecto de mejoras en la narración como en la confianza en sus posibilidades como novela. Aunque siempre me gusta decir, parafraseando al Chapulín Colorado: “Lo sospeché desde un principio”, en este caso me alegra que mis sospechas hayan sido confirmadas por alguien como Les.

Magnus, la historia es tan apasionante, que casi leí de un solo tirón 281 páginas. Algunas veces se me olvidaba que debía leer con ojo crítico, pues ese fue nuestro compromiso, y me zambullía en la lectura, arrastrada por la curiosidad y la fascinación, dos o tres capítulos más allá, tenía que regresarme. "No todos moriréis" es una novela por la apuesto desde ya.
ResponderEliminarTe debo aún la segunda parte, Les. A ver si mi madre se recupera del todo y puedo terminar de corregirla. Mi intención era esa, efectivamente, que se leyera de un tirón, así que no sabes cómo me alegra saber que lo he conseguido. Porque muchas veces, la percepción del autor sobre su propia obra no coincide con la de los lectores... Espero que los agentes literarios y las editoriales sean también de la misma opinión. :-)
ResponderEliminarUna crítica honesta es saludable siempre, suele pasar que ésta no lo es por lo general al menos en muchos ámbitos culturales en lo que las relaciones son muy fuertes y engañan tanto al autor como a los lectores, por eso muchos profesionales en estos menesteres se ven desacreditados, esa labor es noble y debe ser lo más transparente posible, por eso la distancia es importante. La franqueza enmienda equivocaciones y eleva el nivel de escritor, por lo menos su exigencia. Un abrazo.
ResponderEliminarMario.
Estoy de acuerdo contigo, Mario. La crítica es muy necesaria para elevar el nivel de calidad de la producción literaria. Pero, como tú dices, hay muchos intereses, y prima el "hoy por ti, mañana por mí".
ResponderEliminarHace tiempo que vengo leyendo ese título, y preguntándome si podría encontrarlo en las librerías, porque me llama mucho la atención y porque me encanta tu prosa, que puedo disfrutar aquí, en tu blog. Acabo de descubrir que me va a tocar esperar para poder leer tu novela, 8(
ResponderEliminarPero si quieres otra crítica sincera y objetiva de una lectora muy muy exigente, cuenta conmigo. Siempre estoy buscando historias nuevas y talento. No sé hacer reseñas, pero soy única encontrando fallos y diciendo lo que pienso sin tapujos.
Ahí queda mi petición.
Besos.