Debido a que todos tenemos nuestros propios prejuicios, no había leído anteriormente ningún libro RA (de Romántica Adulta, supongo que para no confundir con Romántica Adolescente, o con Romántica Anciana, no sé). Imaginaba una acumulación de cursilerías destinadas a lectoras (así, en femenino) de escasa formación, en el que el adjetivo "adulta" lo único que indicaba era que algunas escenas serían más detalladas de lo habitual. De modo que decidí acabar con esos prejuicios y me puse manos a la obra con "El viaje del presidente", de Menchu Garcerán. Lo que me encontré fue, sencillamente, una historia de personajes. Kate Boroni, una periodista que pierde a su marido en un atentado en Afganistán. Y David Sinclair, reportero cansado de ir de aquí para allá, que coincide con ella en la redacción de un periódico por insistencia del director, amigo común. Con un planteamiento simple, la autora hace algo que muchas veces echa de menos el lector: que le cuenten una historia. Una historia de amor, es verdad, pero también de amistad, de intriga, de viajes. La autora no pretende demostrar lo aguda que es, ni su buen diccionario de sinónimos, ni su vasta cultura literaria... sino mantener al lector entretenido, pegado al devenir de los personajes a los que sin darse cuenta les ha ido cogiendo cariño. Eso, en cualquier novela, me parece un gran éxito, y Menchu Garcerán lo ha conseguido plenamente. Así que gracias, además de por el buen rato de lectura, por haber hecho caer otro prejuicio.
miércoles, 8 de junio de 2011
¡Que viene el e-book!
Hoy en día, casi todo el mundo (literario) parece estar dándole vueltas al futuro de este artilugio. Al suyo, y al del libro de toda la vida, de paso. En Amazon venden ya más libros digitales que físicos, y sus defensores sueñan ahora con pasear por los bosques que se van a dejar de talar para fabricar los anticuados libros de papel. Los escritores intuyen que tanta democratización de la literatura acabará con el preciado estatus de “autor publicado”: ahora, cualquiera puede poner a disposición de todo el mundo sus divagaciones literarias en formato Epub. La joven norteamericana Amanda Hocking es capaz de vender 100.000 copias de un libro sin pasar por una editorial, pero los nostálgicos de la tapa dura no se acaban de convencer: “Una golondrina no hace verano”. “El tacto del papel, el aroma de la tinta, las anotaciones en los márgenes… el libro digital nos va a privar de todo eso”, se lamentan unos. “La imprenta también acabó con la caligrafía, y nadie la ha vuelto a echar de menos”, sentencian otros. Muchos creen que la piratería hará imposible el negocio, y que la literatura volverá a ser un pasatiempo para cultos ociosos. Para algún gurú de lo digital, la masa acabará abandonando el discurso lineal del texto para dejarse llevar por el multimedia fragmentario del i-Pad y el twitter móvil. ¿Qué pasará? Permanezcan atentos a su pantalla. Porque seguro que están leyendo esto en una.
martes, 7 de junio de 2011
Ausencia
A veces te distingo cuando pierdo la mirada
y las formas del mundo son tu exacta silueta.
A veces tu ausencia amanece abrazada a mí
y sólo eres nostalgia, o un verbo intransitivo
perdido en el discurso de una vida ficticia.
A veces sólo estás cuando ya te has ido.
y las formas del mundo son tu exacta silueta.
A veces tu ausencia amanece abrazada a mí
y sólo eres nostalgia, o un verbo intransitivo
perdido en el discurso de una vida ficticia.
A veces sólo estás cuando ya te has ido.
lunes, 6 de junio de 2011
He leído: El bolígrafo de gel verde
Comencemos por el principio: ¿por qué me he leído “El bolígrafo de gel verde? Reconozcámoslo, Eloy Moreno es un vendedor nato. A los cinco minutos de darme de alta en Facebook, ya tenía constancia de la existencia de este libro. Regularmente me han ido llegando noticias sobre la historia de su elaboración, de su distribución librería a librería, de su publicación por Espasa. En la web, en los periódicos, en la televisión. No podía ignorarlo, sencillamente.
La novela cuenta la historia de un informático que se harta de la monotonía de su vida y decide darle un cambio, simbolizado en el bolígrafo de gel verde. Narrada en primera persona, me enganchó desde el principio. Me han gustado las referencias a esas vacaciones de la infancia, contadas como el momento en que todos los futuros eran posibles, y cómo el desarrollo de una vida normal va dando al traste con todas las ilusiones. En esto, me trae a la memoria los “Juegos de la edad tardía”, de Luis Landero. El sinsentido de la monotonía diaria, el ansia por empezar de nuevo la vida. Eloy Moreno juega con los tiempos, sin desvelar en qué ha consistido ese cambio, pero creando suspense en torno a los acontecimientos que lo disparan. La narración se va desplegando con eficacia, a la que solamente pondría dos peros: un par de escenas “escatológicas” que buscan aligerar el tono del relato, pero que actúan como anti-clímax, y el hecho de que todos los personajes utilicen al hablar el mismo estilo del protagonista. Algo disculpable en una obra primeriza, y que no llega a empañar el nivel general de la novela. La lectura ha merecido la pena, y estaré a la espera de su próximo libro.
Finalmente, destacar que Eloy Moreno ha conseguido algo muy difícil: que la fe en su obra se trasladara a mucha gente (ha logrado entrar en la lista de los más vendidos), sin perder por el camino la ilusión por conquistar a cada lector individual. Enhorabuena.
domingo, 5 de junio de 2011
No soy un escritor novel
Si entendemos por escritor novel aquel que no ha publicado todavía ningún libro (por muchos que lleve escritos hasta la fecha) yo ya no pertenezco a ese grupo. Ya no me puedo contar -aunque me gustaría- entre las personas que luchan por primera vez contra la incomprensión y el silencio de agentes y editoriales para lograr poner sus textos al alcance de los lectores. El motivo: Diego Marín Editor publicó mi cuento “El regalo”, ganador del II Premio María Guirado de relatos para profesores de la Región de Murcia en 2008, con prólogo de Santiago Delgado. Del cuento, la historia de un jubilado ruso que cree encontrar sus raíces en España, se publicaron un total de 2.000 ejemplares, regalados por la Consejería de Educación a los centros de enseñanza de la Región de Murcia y por la librería de Diego Marín a sus clientes navideños. Por lo tanto, ya está agotado. Es poca cosa, pero puesto que puedo exhibir un modesto ISBN en mi curriculum, ya no soy un escritor novel.
El cuento, por cierto, aún se puede leer en la red, pulsando aquí:
Animación lectora
Los que nos dedicamos a la enseñanza le solemos dar muchas vueltas al tema de la “animación lectora”. ¿Cómo hacer que los niños lean? ¿Cómo conseguir que lo que es una obligación se convierta en un placer, qué varita mágica es capaz de lograr esa “iluminación” que marca a una persona seguramente para toda su vida? En mi caso, ese momento está muy definido. Supe que leer no sólo servía para aprender cosas en la escuela gracias a un libro: “Un susto para los Siete Secretos”, de la escritora inglesa Enid Blyton. A mis diez años, ese libro, regalo de una tía, me sumergió en un universo paralelo, excitante, maravilloso y, además, para mí solo. ¡Qué más se podía pedir! Empecé a pedir libros de Enid Blyton para Reyes, para los santos y para los cumpleaños. Ahorraba para comprar novelas de “los Cinco”, y las intercambiaba con compañeros de clase, adictos como yo a las peripecias de unos niños que eran como a nosotros nos hubiera gustado ser.
De Blyton pasamos luego a nuevos autores y temas, y empezamos a mirar con otros ojos la asignatura de Literatura Española y Universal; algunos hasta nos animamos a escribir historias por nuestra cuenta. Pero ella tuvo la culpa de todo. Además, supongo que el mío no habrá sido un caso aislado, teniendo en cuenta que vendió más de 600 millones de libros en todo el mundo. En nuestro país, Enid Blyton vino de la mano de Editorial Molino. Mi agradecimiento infinito a las dos.
sábado, 4 de junio de 2011
Carrel y Lindbergh, los buscadores de la inmortalidad
Traigo aquí esta portada de la revista TIME del 13 de junio de 1938 porque es una pieza importante de mi novela “No todos moriréis”. En ella aparecen el famoso aviador estadounidense Charles Lindbergh y el investigador francés y Premio Nobel de Medicina Alexis Carrel. El aparato junto al que se encuentran es la famosa “bomba de perfusión” que desarrollaron entre los dos y que contribuyó a la prehistoria de lo que posteriormente serían los trasplantes de órganos. Alexis Carrel, que era un médico positivista y agnóstico, se convirtió al catolicismo después de ser testigo de un milagro en Lourdes. Lindbergh acudió a él para consultarle sobre la enfermedad de una cuñada suya, y llegaron a hacerse grandes amigos y colaboradores en la búsqueda de una máquina que hiciera posible el mantenimiento indefinido de la vida. Carrel fue también el autor de un best-seller: “Man, the unknown” (en 1936 fue el libro de no-ficción más vendido en USA, el de ficción fue “Lo que el viento se llevó”). Un libro en el que detallaba su visión de una nueva y utópica sociedad de personas sanas. Dos vidas de leyenda con una sola obsesión: la inmortalidad.
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