En el complicado mundo editorial de hoy en día, cualquier
ocasión es buena para que se hable del libro de uno. Y como no todos los
escritores tienen una editorial grande detrás, que le organice presentaciones,
entrevistas para la televisión y anuncios a toda página en la prensa nacional,
la necesidad obliga a ser creativos. Así que los autores se han vuelto hacia el
lugar donde más gente puede enterarse de la existencia de su obra y (llegado el
caso) comprarla y leerla: las redes sociales. Páginas de fans en Facebook,
seguidores en Twitter y en el propio blog… En el ciberespacio, la relación con
el lector se hace más cercana y cordial, pero tiene también sus pequeños inconvenientes:
- En primer lugar, consume mucho
tiempo. Ganarse amigos y seguidores virtuales es una cosa. Convertirlos en
lectores de tu libro, otra. Y a ello hay que dedicar horas interminables:
escribir posts ingeniosos y cultos, comentar con agudeza pero sin llegar a
herir, intentar ser a la vez cercano y distante, amistoso y altivo… Uno nunca
puede estar del todo cierto sobre cuál es la imagen que más le conviene ante
cada posible lector. De modo que hay que intentarlo todo, y gastar un tiempo
que normalmente se le quita a la escritura.
-
En segundo lugar, te obliga –aunque
no quieras- a ser un pesado. Las redes sociales son el reino de lo efímero. Así
que no queda más remedio que vender tu producto de todas las formas posibles:
la imagen de la portada en tu perfil, enlaces a las críticas recibidas en webs
y blogs, comentarios de lectores… Todo lo que pueda ser noticia, desde la foto
de tu vecino del cuarto con tu novela entre sus manos a la firma de ejemplares
en el Centro Social de Villabotijos, es aprovechable. Tu novela es LO MÁS. Así
que no vas a dejar que a tus seguidores y amigos se les olvide. Ni por un solo
instante.
-
En tercer lugar, las redes
sociales son demasiado democráticas para un verdadero escritor. De hecho, en el
caso de algunos grandes, son sus secretarios o la misma editorial quienes se
ocupan del tema. Demasiado ruido, demasiadas confianzas, demasiada gente invitándote
a que leas su poema a la globalización o su cuento sobre vampiros extraterrestres.
Quizá Internet te dé lectores, pero te quita el aura de escritor, de un ser
tocado por las musas que no puede ir por ahí pulsando “Me gusta” cada vez que
lee un chiste gracioso en Facebook.
-
Y por último, Internet te hace ver
tu verdadera dimensión como escritor. Dentro de tu círculo de amigos tal vez seas el único
que ha escrito un libro (o incluso que ha leído uno) pero el ciberespacio
abunda en ellos: miles y miles de escritores, publicados y sin publicar, que
han llenado folios sobre todos los temas imaginables y que piensan, como tú, que
su libro es el gran incomprendido del panorama literario mundial. Y que,
gracias a Twitter, Facebook y Blogger, eso se va a acabar inmediatamente.
Nada más lejos de la realidad. Ah, por cierto, ¿saben ya que escribí una novela interesantísima titulada "No todos moriréis" y que me convertirá (cuando la publiquen) en el "Ken Follett español"? ;-)

Muy acertada tu reflexión. Ojalá hubiera tiempo para leerlo todo y para escribirlo todo. Realmente lo importante es seguir disfrutando con esto.
ResponderEliminarUn abrazo
Hola, Magnus. Totalmente de acuerdo contigo, me he visto reflejada en tus palabras. A veces me siento una auténtica pesada cuando promociono mis libros en las RRSS y pienso que a veces es contraproducente. No sé donde puede estar el límite entre lo correcto y lo que que sobra. Pero, en fin, aquí seguimos hasta que llegue ese "príncipe azul" que nos promocione y distribuya por todo el mundo, je je. Y buena suerte con tu novela.
ResponderEliminarUn saludo.
Ja,ja,ja,ja!!! Me ha encantado este artículo que refleja muy bien lo que está sucediendo en el ciberespacio de los escritores.
ResponderEliminarNada más cierto que la democratización a que nos ha sometido Internet, ha quitado un poco el aura dorada que se tenía sobre la testa de algunos escritores, y coincido en que en este mundo globalizado, en el que las noticias tienen una largo de vida equivalente a lo que se tarda en leer la próxima, volverse repetitivo y creativo es imperativo.
Te deseo mucho éxito con tu novela "No todos moriréis" que ya solo por el título merece ser leída.
Un abrazo, Ken Follet español!
Blanca
Bueno, solo queda escribir para tu propia alma o sea pasar de tanta relación efimera un saludo
ResponderEliminarjuan re-crivello
El problema (si es que hay alguno) es la forma. Me explico; Tanto se les insiste a los contactos y amigos cibernéticos que te acabas convirtiendo en un "plasta" y molesto insecto. Claro, con el consiguiente adjetivo de "contacto pesado" al que solo le interesa promocionar su libro. Y que no hay que olvidar que para la inmensa mayoría, no eres escritor ni tu libro es bueno si no lo anuncian en la televisión o en la radio o prensa importante escrita. Es más te diré que todos esos contactos, hasta que no te vean en la "caja tonta" ni te tomarán en serio. Y si encima eres un autor auto- publicado, ni te digo. (Y si hablamos de todos los autores digitales de amazon que han convertido el ser escritor en un comercio barato donde todo vale)-Qué no digo que no los hay excelentes- pero que al editar por, incluso, menos de un euro. Considero que prostituyen la literatura y de forma muy barata.
ResponderEliminarTe pido perdón si me salí del tema.
¡Un abrazo!
Buena suerte con tu novela .Un Abrazo
ResponderEliminarYo decidí no hacerme el pesado: si nadie me lee, pues mala suerte. Qué le vamos hacer.
ResponderEliminarInteresante análisis de situación. Coincido en todo lo que dices, en particular, en la idea de que las redes sociales son demasiado democráticas. Internet pone en el escaparate a centenares de escritores y poetas en quienes es difícil de distinguir si son creadores de literatura o de "novedades". Pero, como bien dices, tanto los reconocidos como los aspirantes al Olimpo, están obligados a estar en la red.
ResponderEliminarCuando te conviertas en el ken folleto español ya no querrás saber nada de nosotros ¿no? En serio, el hecho de que haya escritores en Facebook cuando en realidad sean gente de su editorial con los que los lectores hablan sin saberlo me parece una tomadura de pelo y poco serio. En cuanto a los que si son los que dicen serlo pues creo que esta claro, si no quieren darle al me gusta que no lo hagan y si se agobian que se salgan, creo que es lo mejor.
ResponderEliminarUn gran artículo, aunque disentimos de la idea de que hay que "ser un pesado" que bombardea a sus seguidores con su novela todo el día. Esa estrategía puede llegar a ser contraproducente. Por el contrario, nuestra presencia en redes sociales debe basarse en un equilibrio entre hablar de nosotros (nuestro libro) y ofrecer contenidos que puedan interesar a nuestros seguidores. Si somos escritores y queremos que nos lea gente a la que le gusta leer (porque será lectores potenciales de nuestro título), lo ideal es darles noticias e información sobre lectura, libros, el mundo editorial, etc. De otro modo nuestra estrategia se puede vlver contra nosotros: cansaremos a nuestros seguidores y nos abandonarán.
ResponderEliminarMuchas gracias, Sinajina. Coincido sin embargo contigo; lo de "ser pesado" es uno de los inconvenientes de la autopromoción: siempre parece el camino más corto hacia el lector, para el que no dispone de muchos recursos. Se basa en la misma idea que el "spam": el cálculo de probabilidades de que alguien terminará comprando.
ResponderEliminar