El autor de este blog lo inició con unos bríos dignos de mejor causa, algo que le consiguió un grupo de lectores formado por gente muy especial (cuyo único defecto consiste precisamente en haberse hecho seguidores de este blog). El trasiego de la vida y la pereza innata de quien esto escribe fueron causa de que las entradas se fueran espaciando en el tiempo, y de que se tuviera que echar mano de William J. Barkley, personaje impostor y pedante donde los haya, para dar una apariencia de seriedad intelectual al blog. Con el fin de no defraudar del todo a las personas que de vez en cuando se dejan caer por estas páginas, he decidido renovar el diseño, el contenido de las entradas, y la frecuencia de las mismas. De igual manera, dejaré de ir escondiéndome detrás del tal Magnus Ingaldsen, teniendo en cuenta mi fracaso a la hora de aprender sueco y que estoy dejando de responder por mi verdadero nombre cuando me llama mi mujer. Es por ello que os invito a permanecer atentos a los monitores. En breves días todo esto irá cambiando poco a poco. Un pequeño paso para mí, pero un gran paso para la humanidad. (Al menos, espero que la humanidad lo comprenda así). Bienvenidos.
lunes, 7 de mayo de 2012
miércoles, 18 de abril de 2012
La metaliteratura del éxito
Cuando se le pregunta a un escritor de fama por sus lecturas favoritas, invariablemente surgen los nombres de eternos aspirantes al Nobel, salpicados con referencias a oscuros poetas nepalíes o a novelistas marginales de Albania, que ponen de manifiesto la vasta cultura literaria del entrevistado. Pero… ¿es eso lo que realmente leen los escritores?
Desde el momento en que un escritor novel envía su manuscrito a una agencia o editorial para dar comienzo su carrera literaria, sus gustos lectores empiezan a variar. Las cartas de rechazo (o de aceptación) se convierten en textos leídos y releídos hasta la saciedad: “No encaja en nuestro catálogo” (¿Y entonces por qué no establece una relación minuciosa entre la línea editorial del catálogo y las características principales de mi novela, que explique esa negativa?), “Nos ha gustado mucho, pero de momento no nos planteamos aumentar la nómina de autores representados” (¡Les ha gustado mucho! ¿Pero... el qué? ¿La trama, los personajes, el lenguaje…? ¿Mi sutil sentido del humor? ¿Mi magistral descripción de los paisajes del Sur de Gales? ¿Y por qué no pueden aumentar su nómina de representados? Exijo una explicación detallada del estado de la agencia: personal, autores, ventas… que justifique esa negativa.). Y así sucesivamente.
Tras la publicación, la atención se deriva hacia las críticas en revistas y blogs, donde cada adjetivo es pesado y medido como si se tratara de oro en polvo. (“Sesenta y ocho autores reseñados en el blog de X, y mi novela es la única en la que aparece tres veces la palabra “interesante”, aunque sólo se atreve a mencionar el adjetivo “genial” para referirse al protagonista…”; “Final predecible”, ¿qué sabrá este tipo de lo que es un final predecible? A algunos críticos habría que quitarles la licencia para opinar hasta que no sepan distinguir un final memorable de otro predecible…)
Con la llegada de Amazon y las críticas y comentarios de los lectores en la misma página donde se va a comprar el libro, el análisis detallado de estas opiniones se convierte en una obsesión compulsiva, paralela e incluso superior a la del número de ejemplares que se está vendiendo. Metaliteratura del éxito (propio). Eso es lo que realmente leen muchos de nuestros escritores en sus ratos libres.
lunes, 12 de marzo de 2012
Últimas divagaciones barkleyanas
Para aquellos que encuentran las citas de W. J. Barkley entretenidas, reveladoras o simplemente tautológicas, aquí les dejo unas cuantas, rescatadas del olvido que acecha siempre a las palabras.
"Vivir de la literatura no es lo mismo que vivir del dinero que da vender libros".
"El agua de la vida no es el whisky, estimado amigo. Son las lágrimas. Nos acompañan al nacer, al morir, en la alegría y en la pérdida, en cada emoción verdaderamente humana".
"Leer es, al fondo, hacer tuyo el sueño de otro. Y nada puede acercar más a dos seres humanos".
"La soledad es el temor a convivir demasiado tiempo contigo mismo. En la mayoría de los casos, debo decir, es un temor justificado".
"Escribir es una acto inseparable de la comunicación, de la empatía, de la complicidad... En resumen, es un acto de amor".
"El ejercicio más sano consiste en contemplar cada día la posibilidad de que, incluso en tus convicciones más arraigadas, puedes estar equivocado".
"No me preocupa gran cosa envejecer. Siempre tendré la edad que tengan mis sueños".
"Los filósofos se han ocupado de interpretar el mundo; los idealistas han intentado cambiarlo. Pero sólo los escritores nos dedicamos a inventarlo."
"Un plato de comida en la mesa, unos troncos ardiendo en la chimenea y un buen libro entre las manos. Esas ambiciones poseo; lo que pase de ahí no me traerá más que infelicidad".
"Me asombra la cantidad de gente que no tiene la más mínima duda de que llevan toda la razón."
"Leo, luego el mundo existe."
"Somos el relato que nos contamos a nosotros mismos. Si se lo contamos a los demás, se llama literatura".
lunes, 5 de marzo de 2012
Revista "El Síndrome de Stendhal"
Ya ha salido el primer número de la revista electrónica "El Síndrome de Stendhal". Una publicación cultural que, bajo la dirección y coordinación de Nat Gaete, se dedicará, cada dos meses, a la difusión del arte y de los nuevos artistas. La editorial digital Letras Kiltras nos ofrece una ventana digital al mundo del cine, la literatura, la música y las artes visuales en los países de habla hispana. Como muy bien dice su directora: "El arte en primera persona depositado en tus y nuestras manos".
Invitado estás y avisado quedas.
(Pulsa en los enlaces para acceder).Blog de la revista.
El Síndrome de Stendhal en Issuu
sábado, 3 de marzo de 2012
He leído: "El manuscrito", de Blanca Miosi
Nada más abrir Amazon su tienda española “punto es”, fui a por los libros más conocidos de la “generación Kindle”. Procedimiento rápido, barato y sencillo. Empezamos bien. El único inconveniente es el formato .mobi con DRM. No te deja convertirlo a epub, que es el que utiliza mi lector electrónico. No fue ése, afortunadamente, el caso de “El manuscrito”, de Blanca Miosi. Tras convertirlo con Calibre, me lo pasé al Nook, y un par de minutos más tarde ya lo estaba leyendo.
El manuscrito que da el título al libro es el que un vendedor de libros usados le entrega a Nicholas Blohm, escritor yanqui en horas bajas, en un banco de un parque. La lectura del manuscrito, cuyo texto cambia o desaparece cada vez que se cierra y se vuelve a abrir, pone a Blohm sobre la pista de sus personajes, personas que existen en la vida real, como Dante Contini-Massera, heredero de una fortuna y de un secreto que nos remite a unas investigaciones médicas clandestinas. Sin revelar detalles que puedan privar del placer del descubrimiento, puedo decir que la novela (tras unas primeras páginas en que parece que va a decantarse por lo fantástico) te atrapa y te conduce sin descanso por los vericuetos de la trama: secretos de familia, fórmulas prodigiosas, viajes al pasado y dilemas morales. Antes de que te des cuenta, el texto te ha arrastrado –ayudado por la alternancia entre la primera y la tercera personas, entre el manuscrito y la narración- y no te suelta hasta el final. Yo, personalmente, me leí sus 237 páginas de un tirón, sin poder parar. Suerte que tenía la tarde libre.
(Para los “sin-ebook”, la novela aparecerá en breve en la colección de bolsillo de Ediciones B. Y para los que quieran saber más de la autora, les aconsejo que visiten su página web , el blog de la novela o su blog personal. Sin duda me lo agradecerán).
miércoles, 29 de febrero de 2012
El mundo del libro se merece un Oscar
La idea me la dieron las ceremonias de los Goya y de los Oscars de este año. Especialmente la gala española, imitadora sin rubor de la americana, sirve para dar a nuestro cine un “glamour” y una “clase” que ayude a vender mejor nuestras subvencionadas películas. El mundo del libro, en cambio, no ha llegado todavía a elaborar un espectáculo parecido que sirva de escaparate global al panorama literario de nuestro país. Se pueden establecer ciertos paralelismos con los premios de la revista “Qué Leer” (reconocimiento dentro del sector, por ejemplo), aunque sin la cobertura mediática de acontecimientos como el Premio Planeta. ¿No se podrían aunar esfuerzos y crear una gran “noche del libro” con toda la parafernalia propia de tales actos?
La idea, pienso yo, no es tan descabellada. Si la “industria” cinematográfica facturaba en 2011 menos de 100 millones de euros, el sector del libro (cifras de 2010) lo hizo por valor de 2.890,8 millones de euros, casi treinta veces más. Esa superioridad no se traduce, sin embargo, en presencia mediática, algo que con esa “gran gala del libro” se podría empezar a corregir. Aquí va mi propuesta:
- Los premios. Yo sugiero el busto de un escritor ya fallecido, muy conocido, Premio Nobel, y de facciones fácilmente identificables en una estatuilla. Sí, podríamos llamarlos “Premios Cela”. Por ejemplo.
- Las categorías: Aquí la imaginación puede volar libremente. Desde la típica división en géneros, a premios al mejor autor novel, al libro mejor editado o a la mejor carrera literaria.
- Los organizadores. Al modo del cine, se puede crear una “Academia del libro” en la que estén presentes autores, editoriales, libreros… De modo que se garantice la profesionalidad y la seriedad de los galardones.
- La gala. Contra lo que pudiera parecer a primera vista, los escritores darían buen juego en un espectáculo de este tipo. Suelen ser ingeniosos y brillantes (por algo son maestros de la palabra) y muchos de ellos, embutidos en un smoking o un traje de noche, entran de lleno dentro de la categoría de “gente guapa”. La cuestión es ponerse. Booktrailers para presentar los libros de las candidaturas, un monólogo de Pérez-Reverte, José Mota imitando a Eduardo Punset, y la elegancia de, qué se yo, Carmen Posadas, entregando el Cela a la mejor novela negra.
Que empiece el espectáculo.
domingo, 12 de febrero de 2012
La generación Kindle
Como un intento de confirmar empíricamente mis predicciones en el anterior post, entré ayer en la web española de Amazon. Cual no sería mi sorpresa (no me considero especialmente dotado como profeta) cuando vi la lista de los 10 libros más vendidos en español para Kindle, el lector electrónico de la librería americana. Si exceptuamos la novela que ocupaba el décimo lugar, el best-seller americano “Criadas y señoras”, de Kathryn Stockett, el resto se trataba de autores españoles que habían apostado fuerte por el libro digital. Empezando por el que podíamos considerar el “ideólogo” del grupo, Juan Gómez Jurado, que sorprendió a todos, tras su debate en Twitter con Alejandro Sanz poniendo sus libros a la venta en formato digital por 1 euro en la web de la ONG “Save the Children”. Más tarde, su artículo “La piratería no existe” supuso una valiente apuesta por el papel del autor y el precio razonable de los libros, algo que es posible en Internet.
Junto al autor de “Espía de Dios” y “El emblema del traidor” figuraban en la lista Antonia J. Corrales y su novela “En un rincón del alma”, la venezolana Blanca Miosi y “El manuscrito 1. El secreto”, “Realidad aumentada”, del pediatra Bruno Nievas, “La casa de enfrente”, de Esteban Navarro Soriano (a quien debo la etiqueta de “generación Kindle”), junto a Megan Maxwell y “Olvidé olvidarte”. A ellos hay que añadir autores como la valenciana Marta Querol Benèch y su libro “El final del Ave Fénix”, Armando Rodera Blasco y “El enigma de los vencidos”, y Fernando Trujillo Sanz, autor con larga trayectoria en el mundo del libro digital. Todos ellos a unos precios que hacen innecesaria la piratería. Me dejo sin duda a más de uno en el tintero, circunstancia que espero me sea perdonada por los afectados. Los mencionados aquí presentan trayectorias literarias distintas: están los que fueron best-sellers en papel, los que combinan ambos formatos y los que empezaron directamente con Amazon. (A algunos de ellos, por cierto, el éxito les ha valido para que Ediciones B los eligiera para editarles su libro también en formato de bolsillo).
En común tienen todos la audacia para haberse lanzado al proceloso mundo del formato digital (donde el escritor ha de ser autor, editor, vendedor y publicista de su propia obra), una familiaridad con las redes sociales y los blogs, de la que doy personalmente fe, y una calidad literaria fuera de toda duda. Desde este humilde blog os animo a leerlos. Yo, de momento, ya les debo mis próximas reseñas a los autores de la “generación Kindle”.
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