miércoles, 18 de abril de 2012

La metaliteratura del éxito


  
   Cuando se le pregunta a un escritor de fama por sus lecturas favoritas, invariablemente surgen los nombres de eternos aspirantes al Nobel, salpicados con referencias a oscuros poetas nepalíes o a novelistas marginales de Albania, que ponen de manifiesto la vasta cultura literaria del entrevistado. Pero… ¿es eso lo que realmente leen los escritores?
  Desde el momento en que un escritor novel envía su manuscrito a una agencia o editorial para dar comienzo su carrera literaria, sus gustos lectores empiezan a variar. Las cartas de rechazo (o de aceptación) se convierten en textos leídos y releídos hasta la saciedad: “No encaja en nuestro catálogo” (¿Y entonces por qué no establece una relación minuciosa entre la línea editorial del catálogo y las características principales de mi novela, que explique esa negativa?),  “Nos ha gustado mucho, pero de momento no nos planteamos aumentar la nómina de autores representados” (¡Les ha gustado mucho! ¿Pero... el qué? ¿La trama, los personajes, el lenguaje…? ¿Mi sutil sentido del  humor? ¿Mi magistral descripción de los paisajes del Sur de Gales? ¿Y por qué no pueden aumentar su nómina de representados? Exijo una explicación detallada del estado de la agencia: personal, autores, ventas… que justifique esa negativa.). Y así sucesivamente.
   Tras la publicación, la atención se deriva hacia las críticas en revistas y blogs, donde cada adjetivo es pesado y medido como si se tratara de oro en polvo. (“Sesenta y ocho autores reseñados en el blog de X, y mi novela es la única en la que aparece tres veces la palabra “interesante”, aunque sólo se atreve a mencionar el adjetivo “genial” para referirse al protagonista…”; “Final predecible”, ¿qué sabrá este tipo de lo que es un final predecible? A algunos críticos habría que quitarles la licencia para opinar hasta que no sepan distinguir un final memorable de otro predecible…)
   Con la llegada de Amazon y las críticas y comentarios de los lectores en la misma página donde se va a comprar el libro, el análisis detallado de estas opiniones se convierte en una obsesión compulsiva, paralela e incluso superior a la del número de ejemplares que se está vendiendo. Metaliteratura del éxito (propio). Eso es lo que realmente leen muchos de nuestros escritores en sus ratos libres.

14 comentarios:

  1. A mí con la literatura me pasa como con el vino: Desconozco la cosecha, el nombre, el precio, si reposó en barrica de roble o si simplemente es un vino joven... yo sólo sé si me gusta o no me gusta.
    Un saludo.

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    1. A mí también, Paz, pero no me negarás que hay gente que presume de lecturas "minoritarias". Pocos escritores que se precien anuncian que su lectura de cabecera es el best-seller del momento. Saludos.

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    2. Qué bien expresado, Paz. Me siento exactamente igual.

      Un saludo.

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  2. Y lo peor es que es cierto y de obligada lectura...la vida del escritor...ainssss...
    Un beso!

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    1. Yo incluso conozco algunos que prefieren las buenas críticas a las ventas. Por cierto, mis mejores deseos para "Eterna Oscuridad", Tamara. Espero que sea todo un éxito. Saludos.

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  3. Nos convertiremos en expertos en estadísticas, especialistas en textos que provoquen irresistibles ganas de comentar.

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    1. Efectivamente. En un mundo literario tan saturado de textos, la provocación es casi una necesidad.

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  4. jajaja! tienes mucha razón. lo que más nos gusta leer son cosas en las que aparece nuestro nombre o el titulo de nuestras novelas.
    Pero aparte de eso, tambien leemos novelas de otros, que conste.
    Saludos

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  5. Heme aquí, disfrutando de tu crónica... Sencillamente creo que tienes toda la razón, pero como dice Vila-Matas: "Si leemos algo de un autor contemporáneo a nosotros y nos parece que es bueno, tendemos a intentar escribir como él lo hace".
    Un saludo.

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  6. Perdona Magnus, pero no alcanzo a verle el sentido a tu nota. Seguramente es una limitación mía, pero ¿a dónde apunta? ¿A la cultura/lecturas del escritor? ¿a su sinceridad? ¿a la relación del escritor con la editorial y/o la agencia? ¿al ego del joven escritor? Intuyo que hay cosas interesantes que planteas, pero no encuentro la unidad de sentido que me permita hacerte un comentario apropiado. Lo siento.

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    1. Tienes razón, Antonio, sólo he pretendido hacer una observación irónica sobre ciertas pedanterías y la obsesión (oculta o no) de muchos escritores con el feedback del lector, nada más. Muchas gracias por la visita y el comentario.

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  7. Visto lo visto que hay en el mercado, muchos de esos libros, no estarían ahí, sino fuera por su repercusión mediática, basta decir que es un Cervantes, un Nobel ... y ya tienes a la mitad del país leyendolos - ya daría yo porque fueran al menos una cuarta parte los que leen libros-cuando hay muchos más escritores con talento, y otros como en todas partes, que son del montón, digamoslo claro, son mediocres.
    Los que tienen talento, prueban y prueban hasta que aciertan. Los que no pues se quejan y protestan cosa que es bastante inútil.

    A veces , todo hay que decirlo, nos dejamos llevar por las opiniones de terceros, yo he cogido algunos libros, ya no por su temática, que son de grandes autores y abrirlos y cuando llevo diez páginas dejarlos por aburrimiento.

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  8. Cómo no, la opinión de los lectores es importante, pero los escritores no debemos obsesionarnos, pues así como hay malos escritores, también hay malos lectores, o algunos que no entienden lo que leen. Me ha sucedido que de un libro que he leído, en visto "críticas" que no tienen nada que ver con el contenido del libro, y no hablo de los que yo escribo, sino los de algunos colegas.

    Creo que como en todo, hay un término medio, cada uno de nosotros sabe exactamente cuánto vale. Lo demás es autoengaño. Sé que mis novelas son relativamente buenas, relativamente malas y relativamente mediocres. No soy un genio de las letras, en eso estoy clara, escribo para entretener y, eso sí: procuro hacerlo con la menor cantidad de fallas posible. Lo demás es relativo.

    Blanca

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  9. Me ha divertido mucho tu comentario. Y aunque creo que es un poco parodia de algunas situaciones, es cierto que hay mucho de eso y a veces las ramas no nos dejan ver el bosque.
    Pero bueno, creo que en general los que escribimos, leemos bastante (no tanto como nos gustaría) teniendo en cuenta que el resto del tiempo lo dedicamos a escribir y todo parece poco.

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