jueves, 27 de septiembre de 2012

Autopublicados, independientes y sueños.



    Está circulando últimamente por las redes y blogs una polémica acerca de la calidad de los libros que se publican en plataformas digitales como Amazon. Como cualquiera con ordenador y acceso a Internet puede publicar y vender sus escritos en todo el mundo, la consecuencia lógica es que la calidad, desaparecido el filtro que suponen las editoriales y sus comités de lectura, no tiene más remedio que bajar dramáticamente, con el consiguiente perjuicio para el lector.
    Los argumentos y contraargumentos se suceden. En un bando, los que dicen que publicar en papel seguirá siendo garantía de que ha habido un mínimo control de calidad. Para ellos, el mundo digital independiente será un maremágnum de textos donde encontrar algo que merezca la pena constituirá una misión casi imposible. Para otros, la autopublicación digital logrará que sean los propios textos y los propios autores los que se abran camino entre los lectores, sin intermediarios que distorsionen el proceso y que impongan condiciones a ese libre intercambio cultural. Con el único objetivo de echar más leña al fuego, voy a hacer unas pequeñas consideraciones sobre el tema.

 En primer lugar, existe la idea de que los “indies” lo son porque no tienen editoriales que publiquen sus obras, y por tanto hacen de la necesidad virtud. Este argumento lleva implícita la afirmación de que si no se tiene editorial, nos encontramos ante un claro ejemplo de A.C.S. (Ausencia de Calidad Suficiente).
      La asimilación de “editorial” a “filtro de calidad literaria” es, en principio, una falacia. Las editoriales son empresas, y por tanto su fin último es económico: ganar dinero. En nuestro mundo globalizado, para vender hay que tener una “marca” (cuyo equivalente literario es “hacerse un nombre”). Las editoriales, o al menos sus consejos de administración, no se dedican a vender literatura, sino unos objetos llamados libros. Ya le sucedió a la Nobel Doris Lessing cuando mandó a su editor su obra cumbre, “El cuaderno dorado”, firmada con seudónimo, y fue rechazada. Estaba claro que lo que vendía era su nombre, no su calidad literaria. Y llegar a ser "alguien" en el mundo de la literatura, tener tu propia "marca", no es fácil. Ni barato. Así que, cuando la tienes, ya puedes vender lo que quieras. Y si no, que se lo pregunten a James Patterson, el escritor mejor pagado del pasado año, en el que publicó... ¡doce libros! Generalmente en colaboración con otro autor desconocido, cuyo nombre resulta casi invisible en la portada.
     La autopublicación digital pone a disposición de los escritores noveles algo que la crisis y las cuentas de resultados de las editoriales le han negado: la ilusión. Como el comprador de lotería que sueña con ser el único acertante entre varios millones y vivir una vida de lujo y despreocupación, el escritor independiente sueña con que sus lectores digitales se pasen entre ellos la voz y su obra llegue a ser conocida y leída mundialmente. Ha sucedido. Los nombre de John Locke y Amanda Hocking son auténticos iconos "indies". ¿Por qué no puedo ser yo el siguiente? Estadísticamente, tengo menos posibilidades de ser el nuevo Dan Brown que de ganar la primitiva. Pero los sueños no conocen de estadísticas. Y a veces hasta se hacen realidad...

   P.D. Algunos de los textos de la polémica se pueden encontrar en el blog "Palabra inventada" (con una segunda parte de respuesta a algunos comentarios) y en el blog de María Martínez.

  Como el ejemplo de autor "indie" más cercano que tengo es un servidor, no se priven ustedes de pasar por mi página web (autopublicada también, como este blog) y de echarle una ojeada a mi libro, "No todos moriréis". Si no se fían de mi palabra -y hacen bien en no fiarse-, se pueden bajar los cinco primeros capítulos aquí

17 comentarios:

  1. Coincido contigo en el error de equiparar editorial a calidad. Eso sí, el autor "indie" debe cargar con toda la labor de promoción, que supone muchísimo tiempo y dedicación. Y luego está el problema de la distribución... Pero si pensamos en que con la edición tradicional la ganancia para el escritor es ínfima... En fin, todo tiene pros y contras pero la conclusión es que lo importante es que nos lean y que disfruten de lo que escribimos, el modelo mediante el que pongamos el libro en manos del lector es lo de menos. Poe, James, Blasco-Ibáñez, muchísimo autores del XIX publicaron sus obras por entregas en revistas y periódicos, ¿qué dirían de nosotros si hoy en día optásemos por esa vía? Seguramente nos apedrearían y catalogarían con el cliché pedante de "ese/esa sólo escribe folletines". ¿O no? Buena suerte en tu carrera, Antonio.

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  2. Sí que se ha hablado de este asunto, y me gusta que lo hayas hecho desde tu perspectiva, Antonio. Lo chocante es cuando hay gente que afirma generalidades. Es claro que en uno u otro sector hay libros pésimos. Decir que solo los hay en Amazon es una reverenda tontería. No niego que he leído libros allí que no merecen pasar de la primera página, pero también los hay muy buenos.
    Lo que no me gusta es que por el hecho de haber publicado en papel a la gente se le suba los humos la cabeza.

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  3. Totalmente de acuerdo contigo Antonio. Asimilar editorial con calidad literaria es una falacia tan grande como que el caballo blanco de Santiago era negro. A lo sumo puede ser que tenga mejor estilo y carezca de faltas de ortografía, pero que sea obra de calidad, ni por asomo. Hay verdaderos ladrillos que las editoriales simplemente han publicado por que el autor prometía ventas aseguradas, no porque tuvieran una alta calidad. En cuanto a la autopublicación y su aumento son las propias editoriales las que lo han fomentado, bajo mi punto de vista, con su selección interesada. El lector manda, y si la novela es buena, simplemente la compra y se mantiene en los primeros lugares de venta.

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  4. "En primer lugar, existe la idea de que los “indies” lo son porque no tienen editoriales que publiquen sus obras, y por tanto hacen de la necesidad virtud."
    Detengámonos en este comentario. Porque resulta que esa idea es esgrimida precisamente por los autopublicados (a los que respeto; no critico el método, sino la calidad de la obra), lo que puede verse en los comentarios de un reciente artículo en el blog de Miguel Ángel Moreno (sí, ese del que todo el mundo habla últimamente). En él, se alude a que las editoriales no apuestan por los autores noveles, y que por tanto la única opción que les queda a estos es autopublicarse.
    Vale, de acuerdo. No negaré que es difícil publicar. Pero lo ha sido siempre, no es nada nuevo.
    Sin embargo, no es imposible, y me atrevo a más: no es tan complicado como se vende... si existe una obra que atrape al editor y además tenga un mínimo de calidad.
    Decir que las editoriales no publican a noveles es, sencillamente, una mentira. Con todas las letras. Podría decir un montón de autores jóvenes y nuevos que se han estrenado hace poco: Víctor Blázquez, Ignacio Cid Hermoso, Yeyo Balbas, JJ Castillo, Alberto Morán Roa, Cristina Roswell, Pedro Santamaría... y yo mismo, que este año he publicado mi primera novela (y os aseguro que yo no tengo nada especial, más allá de mucho trabajo para llegar a crear una novela que gustara a un agente primero y a un editor después). Autores en los que han confiado editoriales tan dispares como Dolmen, 23 Escalones, Roca Editorial, Kiwi, Kelonia, Pàmies (esta última es la que me ha publicado a mí, por cierto). Como veréis, algunas de estas son buenas editoriales. También me consta que una de las grandes, Ediciones B, suele publicar a noveles con cierta asiduidad (Teo Palacios, Blas malo, etc...).
    74 mil títulos distintos publicaron las editoriales el año pasado en papel, según el Instituto Nacional de Estadísticas. ¿Realmente quieren algunos hacernos creer que todos ellos eran de autores consagrados? No existen tantos autores bestsellers en nuestro país, os lo aseguro. Habrá que pensar por tanto que algunos de ellos serán de autores noveles. Un buen puñado, diría yo. ¿Pongamos un 1%? Eso hace ya una cantidad de 740 títulos al año. No está nada mal, ¿verdad? Y creo que son bastantes más.
    Así que la excusa de que se autopublica porque no hay alternativas, lo siento pero no me la trago. En mi opinión, se hace más por dos motivos: porque es el camino más sencillo y por rechazo de las editoriales. Hay una tercera: la de autores que ya tienen un pasado afianzado como escritores pero que han tenido alguna desavenencia o desencanto con las ediciones tradicionales.

    Ojo, no critico a los que se autopublican, ni a Amazon. Me parecen caminos muy válidos y loables, siempre y cuando se haga con profesionalidad y autocrítica, y sin engañarse por ningún tipo de consigna ni excusa basada en un tópico irreal. Hay obras fabulosas en Amazon.

    En resumen: existen muchas y variadas oportunidades para el autor novel que quiera publicar en tradicional, incluso publicando en temáticas poco comerciales. No olvidemos que no todas las editoriales son Planeta, algunas, más pequeñas, sí se arriesgan. Lo que pasa es que cuando hablamos de editoriales todos pensamos en esas mega-corporaciones que solo quieren forrarse a costa del autor y el lector. Craso error de nuevo. De esas hay muy pocas, la mayoría son de tipo medio y están muy abiertas al autor novel. Lo digo por experiencia. Otra cosa es que sea complicado, porque lo es, y así debe ser, porque de ese modo se obliga al autora a mejorar y superarse.

    Saludos.

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    1. Sin querer restar mérito a sus obras (las cuales no conozco), tengo que decir que opino que no es muy difícil publicar en las editoriales que usted enumera. Pero no porque se "jueguen" por los escritores nuevos, los publican porque NUNCA pagan. Es lo que he leido en varios lugares. Hay muchas editoriales chicas que hacen eso, viven de los escritores nuevos, que con tal de ver publicada su obra aceptan contratos que casi son una estafa.

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    2. Buf... Decir que todas estas editoriales no pagan, es bastante excesivo por su parte, anónimo. Y viniendo de alguien que no da su nombre, me parece que no vale la pena ni tenerle en cuenta. Si tan seguro está de lo que dice, ¿por qué se esconde tras un seudónimo? Le animo a que demuestre valor y dé su nombre a conocer. Ah, y que aporte pruebas, o mejor cállese antes de acusar sin fundamento.
      A mí mi editorial me ha pagado muy bien hasta ahora. Y conozco a todos los autores que he enumerado, sé muy bien que han cobrado.

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    3. Patético acusar a las editoriales de no pagar porque "es lo que he leído en varios lugares". Acusemos, que algo queda.

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    4. Usted también ha leido esas quejas de escritores. No son pruebas que se puedan llevar a la justicia o algo así. Podrían hacerlo los escritores perjudicados. Pero da para sacar concluciones.Usted participaba en uno de los lugares donde escritores denunciaban situaciones así. Si le han pagado, bien por usted. ¿Le han pagado también el relato de la anología z que usted decía que no había cobrado aún? Publiqué como anónimo porque tenía poco tiempo y era más rápido, pero ahora que veo que lo tomó tan mal no quiero hacerme de un enemigo virtual, que después ande molestando como anónimo. Mi primer comentario no fue hacia usted, fue hacia las editoriales. Que algunas no hacen eso, puede ser, pero tampoco me va a decir que no hay editoriales como las que yo digo.

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    5. Oiga usted, yo jamás he participado en una antología Z, ni he dicho jamás que no me hayan pagado un relato, ni he participado en ningún foro donde se hayan dicho esas cosas. Me parece que está bastante mal informado y me confunde con otra persona.
      Las acusaciones se hacen dando nombre y apellidos. ¿O teme una demanda?
      Es muy fácil atacar desde el anonimato.

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    6. ¿Y de qué lo acusé? No lo estoy atacando hombre, calma. Hay alguien, tal vez no era usted, cuyo nic era "Andromera" que en sus comentarios tenía un enlace hacia uno de sus blogs, no recuerdo en qué foro fue. Eran casi todos bloggers, creí que era usted. Sólo di mi opinión, como es su opinión que todas pagan, ¿acaso tiene pruebas de que le han pagado a todos? ¡Vamos! Que hoy en día internet está llena de estafas dirigidas a escritores. ¿Por qué se ofende tanto? Usted es escritor ¿No? ¿O es dueño de una editorial? Si le pagaron está bien que defienda a la suya, pero tampoco hay que exagerar hombre, en ningún momento lo insulto ni nada. Nunca fue fácil para los escritores, y ahora menos. Advertir no está de más, aunque generalizar reconozco que es un poco exagerdo , pero también lo es pintarle a los escritores noveles un mundo de editoriales perfectas.

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    7. Me ofendo porque alguien que se ampara en el anonimato ha insinuado falsedades sobre mí (nunca he utilizado ningún nick llamado Andromera).
      No voy a seguir con esta discusión. Mientras no dé su nombre lo trataré como si fuera un troll. La gente que lea esto sabrá verlo así. Una persona que dice estas cosas utilizando el anonimato no impone ninguna confianza.

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    8. Yo he publicado en dos de las editoriales mencionadas, 23 Escalones y Dolmen, y he cobrado puntualmente de ambas. Es más, incluso me han dado adelantos por mis publicaciones (ambas) y me pagaron los desplazamientos y todos los gastos cuando tuve que presentar mis libros fuera de mi ciudad.

      Coincido con el amigo Javier Pellicer en que lanzar acusaciones sin fundamentos, basándose en el "dicen por ahí", es muy peligroso y puede hacer mucho daño a sellos que están trabajando bien y cumpliendo. Obviamente, no puedo hablar por todos, pero en lo correspondiente a mí, y a mi experiencia con los sellos mencionados, no tengo ninguna queja, no me deben un solo euro y me han tratado magníficamente. De hecho, repetiría sin dudar con cualquiera de los dos. Con Dolmen acabo de firmar contrato para mi segunda novela, e incluso me han mejorado las condiciones.

      No hablemos por hablar, mucho menos si no es una experiencia directa y se sustentan las opiniones en el "me dijeron" o "leí en no sé dónde".

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  5. Esa es la cuestión, que se pone la etiqueta a un colectivo como si fuera homogéneo y no lo es. Como tampoco lo es el de la edición en papel, donde hay de todo como bien señala Antonio. Lo que a mí me ha llamado la atención es el tono despectivo, la suficiencia, con la que algunos publicados por editorial hablan de los que se arriesgan a ir por libre (porque es un riesgo) y además parecen pensar que los lectores son menores de edad que necesitan ser protegidos mediante avisos del peligro que corren (corremos, porque yo también soy lectora) si se les ocurre leer a un independiente.
    Como reza el blog del amigo Blas, a Hemingway le rechazaron 27 veces. Tal vez antes los escritores siguieran intentándolo ad infinitum porque no había otro medio, pero hoy en día los hay, y los aprovechan. Entre estos habrá pocos genios, tal vez ninguno, pero seguramente tampoco serán mayoritariamente mediocres o tan distintos a lo que puedes encontrarte publicado vía editorial, para no entrar en qué es bueno o es malo.
    Lo que está dando de sí este tema :).

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  6. Brevemente mi experiencia porque nunca más volveré a sacer este tema. He presentado obras a editoriales y me han sido devueltas por estar por debajo de unos niveles de calidad requeridos. Estas mismas obras han sido "vendidas" a algún autor reconocido y han sido publicadas sin más. Si no hubiera sido de la segunda manera yo estaría, seguramente, autopublicando o a saber qué. Mi satisfacción es que me han leído y ha gustado. Diría que con seudónimo. Entended lo que querais. Este sistema me ha reportado beneficios.
    He querido decir que: Los que autopublican pueden ser tan buenos o malos como los que van de la mano de famosas editoriales. No siempre es bueno fiarse de a quién crees que lees. A lo mejor no es así. Todos los que habeis escrito aquí y que he leído con atención, habeis convenido en lo mismo. Escribe, si te gusta, y publica como puedas. Si eres bueno te seguirán más y si no lo notarás en las ventas. Saludos a todos.

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  7. No todo lo que se publica es bueno, ni todo lo bueno se publica. Con la excusa de la crisis, las editoriales no apuestan más que por valores seguros. Y como hoy en día lo que vende de un libro es el nombre del autor, si eres desconocido te puedes morir en el limbo de la ignorancia...
    A mi no me molestan los "indies". Apuesto por ellos. ¿Que hay de todo? Claro, como en todas partes. Pero en este mundillo pasa como en el teatro o el cine. Nadie apuesta por actores desconocidos por miedo a no vender las entradas, y los contratan como suplentes cuando, muchas veces, éstos tienen muchísima más calidad que los propios "titulares de renombre".
    Besos

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  8. Es un tema difícil, Antonio... De todas maneras la única manera de seguir ahí es luchando, buscando la manera de sobrevivir a los abusos y buscar siempre reseñas, ilusiones, anhelos...
    ¡Estoy con tu libro! Aixxxx, pero de momento Magnus no me cae nada bien....
    ¡BESOSSS!

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  9. Antonio, muy interesante tu análisis así como algunos de los comentarios, entre ellos el de Javier Pellicer, por ejemplo. Sin duda la cuestión es compleja y no todo es blanco o negro. Es cierto que la red se presenta como una alternativa para quienes desean darse a conocer y que lo hacen sin ningún tipo de filtro de calidad. Un filtro que, supuestamente, ejercen las editoriales. Pero en realidad este filtro, yo no diría que es una falacia, sino que es relativo. Lo es porque los grandes grupos editoriales lo han pervertido en función del beneficio económico y del tratamiento del libro como una mercancía más de consumo masivo. Los filtros de calidad son necesarios pero también lo es el compromiso del editor, aún considerando sus gustos y criterios, con la naturaleza artística de la obra. El editor ha de buscar el modo de equilibrar la salud económica de su empresa con la calidad literaria de su catálogo. Por su parte, el escritor ha de ser consecuente con aquello que quiere decir, porque no se escribe para gustar al editor, al agente o a la masa de lectores, se escribe por una pulsión ética que lleva a indagar aspectos de la realidad y del alma humana. De modo que el filtro también lo tiene que ejercer el propio autor y ser honesto haciéndose y respondiéndose a las preguntas por qué y para qué escribo.
    La red y el papel no son buenos o malos, son soportes. Tampoco tiene mayor importancia que un autor al principio se autopublique (Proust, Virginia Woolf, etc.lo hicieron), o lo haga por entregas en FB o en blogs, lo importante es que él mismo repare en la calidad de su trabajo.
    El mayor problema que hoy se le presenta al lector y al que contribuye la proliferación de talleres literarios, en muchos de los cuales los alumnos son considerados clientes que mantienen el negocio, es la inflación de escritores y poetas. Hay tantos que se tiene la impresión de que hay más que lectores. Es obvio que todos tienen derecho a escribir, pero también hay que saber que los principios democráticos no son aplicables al arte y que poetas y escritores que entiendan de verdad la naturaleza y el alcance de su oficio más allá del relato o versificación de una anécdota o de una simple intriga no son muchos.

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