Observo con curiosidad que el escaso espacio que las grandes cadenas de televisión dedican a la literatura se suele ocupar con los que menos lo necesitan: los consagrados, los autores de best-sellers, los premios Nobel. Viene a cuento del despliegue mediático que ha ocasionado la publicación de “El prisionero del cielo”, la tercera parte de la tetralogía con la que Carlos Ruiz Zafón va a aprovechar la increíble aceptación popular de “La sombra del viento”. No tengo nada en contra de las trilogías o de las tetralogías (o incluso de las pentalogías, como “Ramsés”, de Christian Jacq), pero a veces me da la impresión de que los sucesivos títulos buscan cobijarse bajo la sombra del éxito del primero.
La verdad es que para un autor resulta muy tentador, cuando al final llega el ansiado reconocimiento del público, aprovechar para darle a los lectores más de lo mismo, y agotar el filón mientras se pueda. No están los tiempos como para cambiar de registro cuando la fortuna te toca con su dedo. De hecho, muchos de los últimos superventas han llegado en grupo: desde la trilogía Millennium del fallecido Stieg Larsson a la de Martín Ojo de Plata de la española Matilde Asensi, pasando por las Memorias de Idhún, de Laura Gallego o la tetralogía de la saga Crepúsculo, de la americana Stephanie Meyer. Un libro llama a otro libro. Así hasta llegar al caso de George R. R. Martin, que planeó inicialmente su serie Canción de hielo y fuego como una trilogía, pero al que el éxito ha llevado a ampliarla hasta una heptalogía. De modo que yo, por si las moscas, voy a ir preparando las secuelas de mi primera novela. Será una octología, que no quiero quedarme corto en darle a los lectores lo que les gusta.
Bueno Magnus, yo he escrito una Bilogía...¿eso vale para triunfar? o tiene que ser a partir de tres.
ResponderEliminarHay veces en la que una historia te atrapa tanto como autor que necesitas darle continuidad, ya que te das cuenta de que con una sola novela no puedes exprimir todo el jugo que puede dar. Otras la idea de una estructura y unos personajes centrales dan un juego increíble para ir escribiendo secuelas, igual que en las series de televisión. Y sí, quizás hay veces en las que se quiere aprovechar la estela del éxito de la primera novela. ¡Pero nada te garantiza las ventas! Lo importante es pasarlo bien mientras se escribe y disfrutar de las tramas que inventas.
ResponderEliminar¡Un beso!!!
Por algo se empieza, Antonio. La gente terminará pidiendo el tercero, no lo dudes.
ResponderEliminarTienes razón, Pat. Como lector, me gusta que el ambiente y los personajes que me han emocionado de alguna manera, sigan haciéndolo en otros libros.
ResponderEliminarUn buen análisis, Magnus, espero tu heptalogía, entonces. De hecho, yo estoy escribiendo la saga de El manuscrito 1 - El secreto, que fue escrita pensando en hacer una continuación de las aventuras de Nicholas Blohm. Me da un poco de temor, pues la primera está dejando el listón bastante alto, espero no defraudar.
ResponderEliminarUn abrazo,
Blanca
A veces ocurre que la historia que quieres contar en tan grande que no cabe en un solo libro, y como autor (especialmente si eres novel y estás convencido de que una primera novela de seiscientas páginas va a ser rechazada de pleno sin que nadie se anime a echarle un vistazo) tienes que dividirla en varios; ¿eso es una saga? Pues yo quiero la segunda parte de la tuya!
ResponderEliminarY creo que te voy a ganar, porque lo mío no es una trilogía, ni una heptalogía, por eso lo llamé Historias de T., y no saga, porque son muchas historias, pero muchas, muchas... Que los dioses me protejan!!
Pienso que las segundas y terceras partes deben venir cuando la historia no se acaba realmente, o cuando un personaje aventurero va de aquí para allá, y en cada sitio le sucede algo distinto, como es el caso de Nicholas Blohm, el protagonista del Manuscrito de Blanca, que leeremos con ganas en futuros volúmenes para saber más de sus aventuras. Pero La sombra del viento es una novela fascinante, completa y autosuficiente. Solo tiene en común con El juego del ángel cierto escenario y algún personaje sin trascendencia en la primera. Así que me dio la impresión de que se trataba de una segunda parte un tanto forzada por los acontecimientos. Ya veremos qué ocurre con El prisionero del cielo.
ResponderEliminarSoy un lector y seguidor de Carlos Ruiz Zafón, pues me hipnotizó con La Sombra del Viento, y desde entonces, no he parado de leerlo. Sin embargo, te reconozco la manera en que muchos escritores intentan ocupar un gran espacio en este logrado mundo, y todo por un éxito que a cualquiera no le toca.
ResponderEliminarPasa a diarío.
¡Saludos!
Te comprás la trilogía de Larsson, la alineás en fila, y parece que tenés un acordeón.
ResponderEliminarUn saludo
No importa las partes que sean, lo importante es que terminen alguna vez y que no nos den ganas de acabarlas nosotros escribiendo el final en las últimas hojas en blanco como le daban tentaciones de hacer a Don Quijote con las interminables sagas de los libros de caballerías.
ResponderEliminarA veces en un libro no da tiempo a contarlo todo y desde que empiezas a escribir sabes que tendrán que seguirle otros para evitar escribir tu propio Guerra y Paz. Al menos es lo que me ha pasado a mí, que he tenido que completar la historia en dos libros más. Lo que creo es que deben ser autónomos entre sí y que cualquiera pueda leerlos de forma independiente. Creo que es el caso de los que mencionas. Ahora, sabiendo que estás embarcado en una octología no me extraña que no sepamos mucho de ti últimamente XD.
ResponderEliminarEn lo que coincido es en que a veces se abusa de explotar el filón, no solo en libros, sino en el cine que ocurre lo mismo. Y más en los tiempos que corren.