En mis tiempos de estudiante de Magisterio, un compañero llegó un día a clase con varios ejemplares de su propio libro de poemas, cuidadosamente mecanografiado, cortado y grapado. La portada era una cartulina con la fotocopia de un dibujo coloreada a mano. Lo más parecido a un libro que uno podía hacerse entonces en su propia casa, antes de la llegada de las impresoras láser y la encuadernación pegada. El muy bribón fue regalando libros dedicados y firmados a las chicas más guapas (y sin novio) de la clase, que se arremolinaban en torno a él como abejas alrededor de una flor.
El resto del personal masculino, por contraste, quedamos como patanes insensibles que no teníamos ni idea de las posibilidades románticas de un simple libro de poesía. Un tipo al que hasta entonces considerábamos más bien feo, canijo y tímido se estaba convirtiendo ante nuestros ojos -más bien ante los ojos de nuestras compañeras- en todo un galán cinematográfico ¡armado únicamente con unos libritos caseros! Desde entonces, algunos ya no consideramos que la autoedición sea tan mala idea. Sobre todo cuando, actualmente, por un poco más de dinero puedes ir a la imprenta más cercana o acudir a ciertos portales de Internet, y en unos cuantos días tener en las manos TU libro. La autoedición no es, desde luego, el mejor camino hacia el best-seller – más bien puede ser una piedra en ese camino- pero, al fin y al cabo, de lo que se trata es de tener tu propio libro. Y que lo sepan tu familia, tus amigos, tus vecinos y tus compañeros de trabajo. La gente que en realidad te importa, qué diantres.

Bueno, nunca se sabe. Cuando yo conocí a Eloy Moreno distribuía con mucho entusiasmo y una tonelada de ilusión sus propios ejemplares (el mío, dedicado en tinta de gel verde, es uno de esos). Y a día de hoy El Bolígrafo de Gel Verde va por la novena edición, me parece.
ResponderEliminarUn saludo Magnus, me ha encantado la historia tan kitch de tu compañero poeta.
Las cosas han cambiado mucho. Hoy en día con la autoedición digital se puede llegar a muchísima más gente que la familia, los vecinos y los compañeros de trabajo. De hecho es más fácil para llegar a gente de cualquier parte del mundo que la publicación tradicional. Incluso se puede llegar a la publicación tradicional, si es el objetivo que se persigue.
ResponderEliminarY mejorará todavía más con los años.
Un saludo.
Imagino que la autoedición es una opción tan válida y digna como otra cualquiera, depende de lo que pretendas y de la prisa que tengas, porque el otro camino es largo y accidentado.
ResponderEliminarUn saludo.
Publicar un libro es un negocio, que te gastes el dinero tú o una editorial tiene una gran diferencia...la profesionalidad y los medios. Naturalmente si sabes hacerlo como un negocio puedes conseguir algo pero nunca como una gran editorial, aun con el mismo producto.
ResponderEliminarEl único peligro que yo veo a la autoedición, (peligro para el autor y los lectores), es que da absoluta libertad para publicar cualquier cosa. Me refiero a libros hasta con errores ortográficos, ya no hablemos de calidad, estilo, gramática o concepto claro.
ResponderEliminarÚltimamente estuve paseando en Amazon y me dediqué a leer las páginas de muestra de muchos libros de autores desconocidos. Encontré un sinfín de palabras mal acentuadas, esto solo en la primera página.
Probablemente la gran mayoría de los lectores no escriban, de ahí el que algunos libros se vendan sin problema, pero creo que el tiempo irá depurando esta parte del asunto de la autoedición.
Saludos,
Yo no veo un problema con los errores ortográficos.
ResponderEliminarTambién se cometen errores en los blogs y no por eso hay ningún tipo de censura. Todo el mundo puede escribir un blog. Lo mismo pasa con los libros digitales, y a mí me parece bien. Tampoco hay censura para subir un video a youtube, o para programar un videojuego.
En el formato físico hay que filtrar porque no hay espacio para todos. En el digital no hay razón para ese filtro, y de hecho no se aplica. Todo el mundo es libre de publicar lo que quiera. Lo malo se hundirá y lo bueno saldrá adelante. Exactamente igual que sucede con las páginas webs. Hay millones de webs y cualquiera puede crear otra más, aunque cometa siete faltas de ortografía en cada palabra.
Un saludo.
Los tiempos cambian y la escritura también. Enseñamos que la prehistoria es todo eso que pasó antes de que alguien se decidiera a "inventar" la manera de dejar constancia de sus palabras. Hoy asistimos a una revolución, un cambio en los esquemas. Será cuestión de acostumbrarse. No hay que preocuparse por la autoedición. El humo se esfuma con un soplo de aire. Pero si nadie enciende el fuego...
ResponderEliminarMe temo que aún no comprendo bien eso de la autoedición en internet, pero yo sigo pensando que el talento siempre acaba encontrando una editorial dispuesta a apostar por él. Así que llamadme ilusa e ingenua, si queréis, pero no me planteo la autoedición. Vaya, que no me veo vendiendo mi novela de puerta en puerta. Y tampoco es que me preocupe demasiado que mi familia se sienta orgullosa de mí, si nunca les interesó lo que escribía, de nada me sirve que tengan mi novela en sus manos y vayan enseñándosela a sus conocidos y presumiendo de alguien (yo) a quien hace veinte años que no ven, y a quien en realidad ni conocen ni aman.
ResponderEliminarAsí que digamos que no tengo prisa. Cuando llegue el momento, la editorial aparecerá.
Gracias por otra entrada interesante, Magnus.
No entiendo el comentario de vender "de puerta en puerta". ¿Qué tiene eso que ver con la autoedición en internet?
ResponderEliminarPerdona, Nando, quizás no me he explicado correctamente. Pero en la entrada de Magnus he leído: autoedición e imprenta y, después, Internet. Puesto que ignoro el funcionamiento de esto último, como digo sin avergonzarme en la primera frase de mi comentario, me he limitado a opinar acerca de la autoedición "al modo tradicional", pensando sobre todo en el chico poeta del que habla Magnus en su entrada.
ResponderEliminarDesconozco si sería correcto decir que no me veo vendiendo mi novela "muroa muro" o "contactoa contacto". Soy demasiado tímida. Eso es lo que significa mi comentario, espero haberme explicado mejor esta vez.
B.A,
ResponderEliminarTe explicas perfectamente. Soy yo el que entendió mal esa expresión.
El caso es que la publicación tradicional y la digital son tan diferentes que me despisté.
Un saludo.
Como dice Blanca, el problema de la autoedición es que cualquiera puede publicar cualquier cosa. Se supone que los blogs y las redes sociales pueden facilitar el filtrado de esos libros, ante la saturación del mercado.
ResponderEliminarQue cualquiera pueda publicar cualquier cosa me parece lo mejor que le va a pasar a la publicación de libros en le futuro, no un problema.
ResponderEliminarAntes solo los columnistas de un periódicos podían opinar por escrito y llegar a la gente. Ahora cualquiera puede escribir un blog. ¿Hay censura sobre qué blogs se pueden escribir y cuales no? No, no la hay. Hay libertad. Y esperemos que no la haya nunca. Lo mismo sucede con los videos en youtube, las webs, que las hay a millones...
Ahora le ha llegado el turno a los libros. En lugar de estar vetados por unos pocos, todo el mundo podrá escribir lo que quiera, como un blog, y los lectores leerán lo que les guste.
No se me ocurre nada mejor. Los que necesiten el criterio de otras personas para decidir qué leer, podrán seguir las opiniones de los críticos o de quien prefieran. Pero yo, personalmente, espero que nadie tenga el derecho de decir a los demás qué debe o no leer.
Un saludo.
Cuando digo problema, me estoy refiriendo al lector (para el autor no es problema, lógicamente, es una oportunidad). No se trata de que otros decidan qué debo leer, pero sí que yo pueda tener elementos de discernimiento a la hora de elegir mis lecturas y no aventurarme totalmente a ciegas en el océano de libros publicados.
ResponderEliminarYo también me refería al lector. ¿Cómo buceas ahora en el océano de blogs que hay en la web?
ResponderEliminarNo es necesario siquiera hacer una selección de blogs. Unas cuantas reseñas al azar ya te pueden dar una idea de por donde va una novela. Pero tienes razón, todo es más complicado que cuando había menos donde elegir.
ResponderEliminarPablo Neruda tuvo que acudir a una casa de empeño y allí empeñar su traje de "actividades sociales y dominguero" para poder pagar la impresión de su primer libro, es decir, fue libro de autoedición.
ResponderEliminarBueno, obviando que este es una anécdota que uno no puede creer acontecida a un Nóbel de Literatura, la autoedición no tiene por qué ser mal vista, en absoluto.
COncuerdo con B. Miosi que el problema puede presentarse con la calidad, pero como el mundo es tan amplio, como somos tantos millones, cada libro tiene (creo yo fervientemente) un lector que lo encontrará bueno y que se sentirà feliz de haberlo leído.