Robert Kiyosaki es un empresario y escritor norteamericano
que se hizo famoso en la década de los 90 por su best-seller “Padre rico, padre
pobre”, en el que ofrecía consejos para alcanzar la riqueza: “Todos llevamos un
millonario dentro”, era su lema. Yo no sé si llevo un millonario dentro, pero
don Robert, desde luego, sí. Vendió más de 26 millones de ejemplares de su
obra, a la que siguieron (inevitablemente) unas cuantas secuelas: “Padre rico,
padre pobre - para adolescentes”, “Padre rico, padre pobre - historias de éxito”,
“Padre rico: ¿quién se llevó mi dinero?” (parafraseando a otro famoso
best-seller con queso incluido), “Hermano rico, hermana rica” -escrito a medias
con su hermana, una monja budista- y “Mujer rica”, aunque en este caso la autora era su esposa,
Kim. Este éxito me dio la idea de escribir un libro con el título de “Sobrino
rico, sobrino pobre”, para apuntarme a la moda, pero creo que ya ha registrado
los parentescos hasta el tercer grado, incluyendo “50 sombras de padre rico”, “El
Código Padre Rico” y “Cien años de padre rico” (que es lo que posiblemente
terminemos teniendo, si las cosas siguen así).
Cuando me adentré en la sabiduría de sus
consejos, lo primero que pensé es que la mayoría se me podían haber ocurrido a
mí. Veamos algún ejemplo: “La regla de oro es: el que posee el oro hace las
reglas”. Toma ya. Sentido común a tope. Sigo. “Concéntrate en tu propio negocio”.
Vaya. “El mañana sólo existe en las mentes de los soñadores y de los perdedores”.
Ahí es ná. Pero, digo yo…¿y la parte donde empiezan a aparecer los billetes? Por
mucho que busco, no la encuentro. “La única diferencia entre una persona rica y
otra pobre es cómo utilizan su tiempo”. Exacto. Los pobres, si pueden,
trabajando; los ricos, jugando al golf y tostándose en las Bahamas.
Así que uno no
entiende estos libros de autoayuda tan americanos. Te descubren lo evidente y
te cobran por ello. En España somos bastante más prácticos. No tiene uno más
que ver a José María Iñigo, 38 años después de dejar que Uri Geller doblara
cucharillas en directísimo, escribiendo un libro titulado “65 maneras de conseguir
600 euros extra”. Nada de convertirse en millonario, nada de “Cómo hacerse rico
pronto y para siempre” (acertaron, es otro título de Kiyosaki), nada de reglas de
oro para hacerse de ídem. 600 euros extra, cien mil pesetillas de las de antes,
sacarse un sobresueldo, llegar a fin de mes. La crisis ha caído como una losa
sobre las clases medias, que ya no aprecian la sagacidad financiera de los gurús
yanquis, y se fían más de los consejos caseros de nuestro presentador más
bigotudo. De las 65 maneras, alguna tiene que funcionar. Probemos vendiendo libros en Amazon. Por ejemplo.
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