El pariente escuchimizado de los cuentos, el microrrelato, tiene la ventaja de que se lee pronto y no gasta mucho papel. Por eso os dejo unos cuantos de las últimas cosechas, un repertorio minimalista de la narrativa más breve. Cada relato está identificado por el día de la semana en que fue escrito, en lugar de por un título.
Le reía las gracias, le hacía saber que le gustaban sus comentarios, sus salidas de tono, sus chistes malos. Le felicitaba puntualmente los cumpleaños. Y sin embargo, algo debía haber hecho mal. Rematadamente mal. Lo descubrió cuando al ir a hacerle una confidencia en privado, se encontró con que ya no figuraba como amigo del Facebook.
(Microrrelato de jueves)
Dilapidó fortuna y amigos. Escribió su historia, que devino best-seller, y recuperó ambos. Por ese orden, además. (Microrrelato de lunes)
Entrecerré el libro unos instantes. Durante ese tiempo, vacilé. No sabía a ciencia cierta en qué dirección me estaba evadiendo. Hasta que llegué a una conclusión feliz. ¿Por qué llamar "realidad" a lo que no era más que una incomprensible alucinación entre dos lecturas?
(Microrrelato de viernes)
- Ordénele a su agente que baje el arma. No es necesario que llevemos las cosas tan lejos.
El escritor se relajó y sonrió. Su insistencia estaba dando fruto. Ahora notaba mejor disposición hacia la publicación de su novela.
(Microrrelato de sábado)
- Cariño, no te preocupes por mí. Te esperaré toda mi vida.
- Procuraré que ese tiempo sea el menor posible - repuso él.
Se oyó un disparo. Hay promesas que no conviene postergar.
(Microrrelato de sábado)
Cuando salió a la calle, su rostro reflejaba una satisfacción absoluta. Lo había conseguido, por fin. Dos millones de euros en total, un botín nada desdeñable que le permitiría retirarse definitivamente. Sus cómplices seguían todavía en el banco, pero no temía por su seguridad. La indemnización y las pensiones que se habían asegurado eran completamente legales. El banco iba a quebrar, y sus consejeros se apresuraban a abandonarlo.
Un coche oficial lo estaba esperando. Alguien abrió la puerta trasera; entró, se acomodó en el asiento, y huyeron.
(Microrrelato de viernes)
Mientras el tren se marchaba, le fui mandando besos empapados en llanto que ella me devolvía desde la ventanilla. Me contaron después que se extrañaba de que no contestase sus cartas, ni le cogiese las llamadas. Sin embargo, fueron lágrimas sinceras. A veces el dolor y la alegría están tan próximos...
(Microrrelato de martes)
Crucé la puerta y la cerré. Pero todavía no estoy seguro de si soy un hombre libre. "Prisión" se relaciona con el tamaño del espacio en que te mueves. Así que el secreto debe consistir en no mirar al horizonte.
(Microrrelato de lunes)
No era la primera vez que mataba a un hombre, aunque nunca antes lo había hecho con tanto dinero por medio. Dos certeros disparos certificaron el homicidio. Después, intenté sin éxito cobrar por el trabajo. Deberé llevar más cuidado la próxima vez que alguien me contrate para eliminar a su hermano gemelo.
(Microrrelato de martes)
Nos presentaron un día en una fiesta. Conocerla a ella me transformó al instante. Así que cuando ella me conoció, yo ya no era el mismo.
(Micorrrelato de lunes: "Principio de incertidumbre")
Cuando la soledad lo derrotó, dejó en Facebook un lacónico mensaje de despedida. "Me suicido". Un cínico desconocido subrayó al instante: "Me gusta". Y entonces se aferró, rescatado, a ese hilo misterioso de simpatía.
(Microrrelato de miércoles)
"¿Pero es que está usted loco?" Esas fueron las palabras que más me hirieron, la pregunta en boca justamente del hombre que debía responderla. En otro orden de cosas, al día siguiente, el asesinato de un psiquiatra fue noticia en todos los telediarios del país.
(Microrrelato de viernes)
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